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Egipto, el filón de la basura electrónica

http://www.elperiodico.com/es/noticias/internacional/egipto-filon-basura-electronica-3190429

A las afueras de El Cairo, la revolución digital ha llegado a la ‘ciudad de la basura’, donde sus habitantes se dedican a recoger desechos: los escolares toman clases de informática e impulsan empresas competitivas, y un grupo de mujeres aprenden a manipular y reconstruir ordenadores asequibles para los vecinos.

Documento

POR ANGELO ATTANASIO Y JERONIMO GIORGI

Domingo, 16 de marzo del 2014

  • Los hombres se dedican a la recolección de residuos, y las mujeres y los niños los reciclan.

  • Los hombres se dedican a la recolección de residuos, y las mujeres y los niños los reciclan.

  • Todos los miembros de la famila colaboran desde pequeños en la recolección y clasificación de la basura.

  • Los hombres se dedican a la recolección de residuos, y las mujeres y los niños los reciclan.

  • Los hombres se dedican a la recolección de residuos, y las mujeres y los niños los reciclan.

  • En el barrio de Manshiyat Naser se reciclan gran parte de los desechos de El Cairo.

  • Los hombres se dedican a la recolección de residuos, y las mujeres y los niños los reciclan.

  • Los hombres se dedican a la recolección de residuos, y las mujeres y los niños los reciclan.

Un vaho caliente, espeso y dulzón inunda las calles y penetra las fosas nasales con un hedor nauseabundo. Es el vapor putrefacto que emana de la descomposición de los desechos de la ciudad. La basura de El Cairo tapiza el suelo, cubre los edificios y desborda las azoteas de Manshiyat Naser, la ciudad de la basura.

Allí, en el último piso de un edificio maltrecho de la calle principal, vive Moussa Nazmy, un chico de 21 años cuya vida gira entorno a la basura, al igual que la de los 60.000 habitantes de este asentamiento, ubicado en la base de la colina Mokattam, a las afueras de la ciudad. Un barrio donde los hombres se dedican a recorrer las calles a pie o en carro recolectando basura, mientras las mujeres y los niños clasifican las inagotables pilas de residuos que inundan su ciudad.

«Durante un año enseñé a reciclar botellas de champú», explica Moussa, exalumno y profesor de la Escuela de Reciclaje de la asociación Spirit of Youth, dedicada a educar y prover de trabajo a los niños. Debido a que empresas fantasma utilizaban envases de champú de marcas reconocidas para vender sus productos, los grandes fabricantes empezaron a pagar a la escuela por la recogida de sus envases. Las botellas recuperadas por los niños eran destruidas y el polvo de plástico vendido a los recicladores.

Comunidad de coptos

Estos niños no son como el resto de los cairotas. Son jóvenes zabbaleen, como se conoce a la comunidad de cristianos coptos que desde hace más de 50 años se dedican a la recolección de la basura de El Cairo. Una comunidad que ha sido estigmatizada por el resto de los egipcios por su fe cristiana y su forma de ganarse la vida. «La gente nos ve como si no fuéramos buenos trabajadores -explica Moussa con cierto resentimiento-.

Pero estamos trabajando para limpiar la basura que ellos dejan, y eso nos hace buenas personas».

 

Alrededor de una mesa redonda, tres niños de unos 6 años juegan a las cartas con Laila Zaghloui, la directora de la escuela, mientras otro grupo de chicos se amontonan entorno a los ordenadores del laboratorio de informática. «Aquí les damos educación socio-ambiental para que desarrollen su oficio», afirma la directora. De hecho, el objetivo de la escuela, fundada en el 2004, es preparar a los futuros recicladores suministrándoles experiencia laboral, conocimientos medioambientales, educación básica y alfabetización informática.

«Aquí les enseñamos a trabajar digitalmente, y eso es muy útil para su futuro», explica Mary Mofes, la profesora de informática, que también pertenece a la comunidad zabbaleen. Durante las clases, los 191 alumnos que tiene la escuela aprenden programas de manejo de mapas y localización geográfica, y analizan las diferentes zonas de la ciudad. A pesar de la corta experiencia, la directora afirma que el proyecto está dando buenos resultados, ya que «la mayoría de los graduados están creando empresas de reciclaje más modernas y competitivas».

La actividad económica en la ciudad de la basura, sin embargo, sigue siendo informal, y las infraestructuras básicas como el agua corriente, el alcantarillado o la electricidad siguen teniendo grandes carencias. Pero los zabbaleen, que en árabe significa gente de la basura, no siempre se han dedicado a la recolección. Originalmente los coptos habitaban el Alto Nilo y se dedicaban a la crianza de cerdos, hasta que las inclemencias climáticas en las décadas de 1930 y 1940 les obligaron a emigrar a la ciudad, donde empezaron a trabajar en la recolección de papel y cartón. Más tarde, en los años 70, las familias asentadas en la zona de Imbaba fueron desalojadas, y la mayoría se estableció en las canteras abandonadas al pie de las colinas Mokattam, a las afueras de El Cairo, donde continuaron subsistiendo de la basura. En el 2003, sin embargo, el Gobierno otorgó la recolección de la basura a empresas privadas, cosa que empeoró aún más la situación económica de la comunidad.

«Cuando las empresas extranjeras se hicieron cargo del negocio, los recolectores perdieron gran parte del trabajo», explica Ezzat Naem Guindy, el director de Spirit of Youth, la oenegé creada en el 2004 por un grupo de jóvenes con el fin de capacitar a desocupados y reintegrarlos en el mercado laboral. A pesar de que actualmente las empresas privadas se encuentran inactivas, con la privatización se perdieron miles de puestos de trabajo, y los jóvenes y, sobre todo, las mujeres fueron los más desfavorecidos. Por ello, en el 2009 la oenegé, en colaboración con CID, una consultoría especializada en emprendimientos sociales, y la operadora de telefonía móvil Mobinil, crearon el Proyecto de Reciclaje de Residuos Electrónicos con el fin de reinsertar laboralmente a mujeres jóvenes a través de la recuperación de ordenadores y el reciclaje de basura electrónica.

Al final de un callejón atiborrado de basura y recostada contra una roca de la colina de Mokattam, en cuya cima se levanta la Iglesia de San Simón, la más grande de Oriente Próximo, se encuentra la sede de Spirit of Youth. Allí tres veces por semana unas 20 chicas trabajan junto a un ingeniero desmantelando los equipos, comprobando el estado de las piezas, clasificando y reensamblando los nuevos ordenadores, explica Ezzat. Luego se instala el software de Microsoft, cuya licencia la oenegé ha obtenido a muy bajo coste, y finalmente los residuos son vendidos a los recolectores, y los ordenadores, a los vecinos. El dinero recaudado se distribuye a medias entre las operarias y la asociación.

«Con precios baratos fomentamos que los zabbaleen utilicen las nuevas tecnologías», afirma Ezzat. Efectivamente, a pesar de la pequeña escala del proyecto, la oenegé ha propiciado que los vecinos accedan a un ordenador, algo impensable hasta el momento. Sin embargo, esta organización no solo vende ordenadores a la mitad del precio del mercado, sino que hace donaciones a la Iglesia y a organizaciones como la Escuela de Reciclaje donde estudió Mousa.

Falta de donaciones
El gran esfuerzo de estas jóvenes por reducir la brecha digital en su comunidad, sin embargo, se ve entorpecido por la falta donaciones, uno de los mayores problemas para seguir acercando la tecnología a los zabbaleen. Por lo tanto, las mujeres aprovechan las largas horas de ocio para aprender informática con ordenadores recuperados por sus propias manos. Porque, además de contar con un dispositivo, hay que saber usarlo. «En mi casa tenía un ordenador, pero ni lo tocaba», afirma Soad Kamel, una operaria de 33 años. «Sin embargo, ahora he empezado a utilizar algunos programas».

En el taller del Proyecto de Reciclaje de Residuos Electrónicos, además de reconstruir ordenadores y estudiar informática, las jóvenes también aprenden a manipular los componentes peligrosos de los aparatos para separarlos de forma segura y enviarlos al vertedero de El Nasserya, al oeste de Alejandría. La reducción del impacto ambiental de los desechos electrónicos es otro de los objetivos de Spirit of Youth, ya que, al igual que el resto del planeta, Egipto aumenta año tras año su basura digital. Según estadísticas del Ministerio de Comunicaciones y Tecnología de la Información, en el 2013 el 44% de los hogares contaba con un ordenador y había 100 millones de móviles en circulación.

Pero más allá de la producción local, el aspecto que más preocupa son los residuos extranjeros vertidos en el país. Se estima que la generación de basura electrónica mundial crece a alrededor de 40 millones de toneladas al año, y «no parece que el mundo tenga la intención de ser más responsable», afirma Leila Iskander, directora de la consultora CID hasta principios del 2014 y actual ministra de Medio Ambiente. «Por ello la llegada de residuos electrónicos y su manejo es un aspecto fundamental».

La manipulación y el contacto con elementos contaminantes de los desechos electrónicos, como el mercurio, el plomo o el cadmio, pueden causar enfermedades cerebrales en el sistema nervioso o causar infertilidad, además de generar graves daños ambientales. Sin embargo, a pesar de que el Convenio de Basilea prohíbe desde el 2011 exportar desechos peligrosos a países pobres, según un informe de la Organización Internacional del Trabajo del 2012 Egipto es uno de los destinos del desecho electrónico mundial.

El negocio de la basura digital
Los desechos electrónicos representan una amenaza para los países en vías de desarrollo. Pero más allá de los perjuicios, también ofrecen ciertos beneficios económicos. La abundancia de metales como acero, cobre, aluminio, oro o platino en los dispositivos en desuso se ha convertido en los últimos años en un medio de subsistencia de recolectores que se dedican a clasificar estos metales para venderlos a operadores mayoristas. Sin embargo, si bien el reciclaje ha abierto una nueva oportunidad, hay otro problema que tiene que ver con el precio en el mercado internacional. «Las directivas de la UE no se aplican a las empresas y a los precios que estas pagan en el sur, solo se regula lo que hacen en Europa», explica Leila Iskander desde su moderna oficina con vistas al Nilo.

A pesar de las dificultades, en el 2009 un grupo de jóvenes cairotas crearon RecycloBekia, la primera empresa de reciclaje de desechos electrónicos de Oriente Próximo. En un barrio del sur, donde la ciudad empieza a diluirse en el desierto, está la factoría de la empresa. Allí trabajan un pequeño grupo de operarios que cada mes recuperan unas 20 toneladas de metales tras descuartizar miles de ordenadores, impresoras y otros artilugios en desuso.

Falta de marco legal
«Ser la primera empresa tiene ventajas, como no tener competidores», explica Mostafa Henmdan, el joven director de RecycloBekia, que sacó la inspiración de un documental de National Geographic. «Pero también hay desventajas, como la falta de experiencia o de un marco legal». El reciclaje de la basura digital se divide en cuatro etapas. Sin embargo, la empresa se limita a la recolección, el desmantelamiento y la clasificación, ya que el refinamiento para recuperar los metales es un proceso costoso que se realiza en unos cuantos países desarrollados. Pero a pesar de esta y otras tantas dificultades a la que se enfrentan día a día, esta incipiente empresa ya empieza a hacerse un nombre en el mercado. Como dice Mostafa: «No estamos construyendo una empresa. Estamos estableciendo la industria».

Si bien RecycloBekia lleva dos años reciclando basura digital, aún no ha pasado el tiempo suficiente para saber si la empresa es exitosa o no, afirma Sherif Issa, jefe de Salud y Medio Ambiente de Mobinil, la operadora de móvil que colaboró en la creación de Spirit of Youth. Pero más allá de su éxito, tarde o temprano, tanto en países desarrollados como en emergentes, de forma industrial o artesanal, la basura digital deberá ser tratada, y los gobiernos deben adoptar una actitud responsable. «Hasta hace un año no había ninguna cultura de reciclaje aquí en Egipto», explica Nahla El-Shamy, la responsable de relaciones públicas de RecycloBekia, desde la oficina de la empresa.

Y para seguir difundiendo esta nueva cultura, esta egipcia perteneciente a una nueva generación de emprendedores espera que el Gobierno se implique más y les ayude a difundir la cultura del reciclaje. No solo para evitar enfermedades y daños medioambientales, sino para desarrollar la economía verde y crear puestos de trabajo para los egipcios.

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RecycloBekia Transforms Egypt’s E-Waste into a Commodity

http://www.wamda.com/2012/09/recyclobekia-transforms-egypts-e-waste-into-a-commodity

by Glen Dalakian II, September 4, 2012

Can recycling e-waste really be profitable? Twenty Tanta University students say yes, as they work to build an electronic waste recycling culture in Egypt with RecycloBekia.

The year-old startup, which was created through an Injaz Egypt sustainable business training program in 2011, provides businesses in Egypt a chance to recycle their discarded electrical or electronic devices or parts.

With seed capital of only $1,000, the young team grew quickly from their Tanta roots, to open a new office in Cairo and tap into the unexplored market for e-waste recycling. Their model involves multiple revenue streams, beginning with a focus on Egypt’s corporations, some of whom are more than happy to become clients, says Mohamed Sehsah, Public Relations and Media Manager for RecycloBekia.

“Some corporates are seeking to be a sustainable company and want to grow their company image… they are seeking to get rid of their e-waste in a proper way,” he explains. By appropriately disposing of e-waste, corporate partners receive a “Green Partner” certificate by RecycloBekia and are featured on the website.

Recyclobekia either purchases the waste or collects it for free, depending on the partner arrangement. The e-waste that can be refurbished is sold to local Egyptian retailers who restore and sell the product to local customers, while the remaining waste is bundled and sold to a recycling plant abroad. “For our first shipment, we sold over 2.5 tons of e-waste to a recycling factory in China,” Sehsah reveals.

Currently, the company’s only competition lies in the informal market. Garbage collectors in Egypt scavenge different types of waste from dumpsters and essentially perform “illegal recycling” by selling e-waste on the black market. Sehsah explains that should a collector find a motherboard in the trash for example, they sell it to someone who may melt it down and use the metals for other purposes. For Recyclobekia, this gathering of leftovers is hardly a threat.

Enabling a Recycling Culture

Since its initial success collecting e-waste from large companies, RecycloBekia is now turning its sights to the broader population, aiming to educate Egypt’s public. “If we can’t convince individuals to give away their e-waste, we must go talk to them,” says Sehsah.

The Recyclobekia team is wisely beginning with fellow students, hosting recycling festivals and events on the campuses of Egypt’s universities to teach students and the surrounding community about the importance of recycling e-waste. The company even offers refurbished products as prizes for those who bring the most e-waste for collection.

They’re also taking the process online to offer more rewards. On the company’s upcoming site, users will be able to login, describe their used e-waste, and then either bring it to a recycling event or have Recyclobekia collect it. Once the e-waste is collected, RecycloBekia will then award the customer with points online that can be redeemed for for featured electronic products.

Growing a Green Business

Most of Recyclobekia’s team members still have one year left in university, but it hasn’t prevented them from building a powerful new brand, hiring full-time employees, and challenging any criticism of their age with tangible results.

When the team first approached potential corporate partners, some were encouraging and delighted to partner, but some walked away before giving them a chance “because they didn’t think we were professional enough to work with them,” says Sehsah.

Yet despite their young age, RecycloBekia’s team is working hard to generate awareness and a cultural shift in Egypt. Their mission may be ambitious, but they are generating steady progress, making the RecycloBekia certificate a mark of honor for the “recycling army” they seek to create.

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Los Zabbaleen, o cómo ser recolector informal y cristiano Coptic en El Cairo…

…o cómo sobrevivir a las nuevas normativas egipcias que subcontratan a empresas extranjeras (FCC y Urbaser, Eser; ambas españolas) para gestionar sus basuras

http://en.wikipedia.org/wiki/Zabbaleen

Zabbaleen

From Wikipedia, the free encyclopedia

A Group of Boys at Mokattam Village

A Donkey at Mokattam Hill in Cairo

The Zabbaleen (Egyptian Arabic: زبالين) are a minority religious community of Coptic Christians who have served as Cairo‘s informal garbage collectors for approximately the past 70 to 80 years. Zabbaleen means “Garbage people” in Egyptian Arabic.[1] The Zabbaleen (singular: Zabbal) are also known as Zarraba (singular: Zarrab), which means “pig-pen operators.”[1]

Spread out among seven different settlements scattered in the Greater Cairo Urban Region, the Zabbaleen population is between 50,000 and 70,000.[2] The largest settlement is Mokattam village, nicknamed as “Garbage City,” located at the foot of the Mokattam Mountains, next to Manshiyat Naser, a Muslim squatter settlement.[3] The Zabbaleen community in Mokattam Village has a population of around 20,000 to 30,000, over 90 percent of which are Coptic Christians.[4]

For several generations, the Zabbaleen supported themselves by collecting trash door-to-door from the residents of Cairo for nearly no charge. Notably, the Zabbaleen recycle up to 80 percent of the waste that they collect, whereas most Western garbage collecting companies can only recycle 20 to 25 percent of the waste that they collect.[5][6]

The Zabbaleen use donkey-pulled carts and pick-up trucks to transport the garbage that they collect from the residents of Cairo, transport the garbage to their homes in Mokattam Village, sort the garbage there, and then sell the sorted garbage to middlemen or create new materials from their recycled garbage. The living situation for the Zabbaleen is poor, especially since they live amongst the trash that they sort in their village and with the pigs to which they feed their organic waste. Nevertheless, the Zabbaleen have formed a strong and tight-knit community. However, their existence and way of life has come under threat after the Cairo municipal authorities’ decision in 2003 to award annual contracts of $50 million to three multinational garbage disposal companies.[7][8][9]

The government authorities do not compensate the Zabbaleen for these changes, and as a result, the takeover of waste collection threatens the socio-economic sustainability of the Zabbaleen community.[10] More recently, the Zabbaleen have faced another challenge when the Egyptian Agricultural Ministry ordered the culling of all pigs in April 2009, in response to national fears over the possible spread of H1N1 influenza.[11][12]

This governmental decision poses a major setback to the Zabbaleen because pigs are an essential component to their recycling and sorting system, in which the pigs eat all of the organic waste. Immediately after the culling of pigs, observers have noticed a visible increase of trash piles and piles of rotting food on the streets of Cairo.[13] There are also worries that the Egyptian government is seeking to remove the Mokattam village entirely and relocate the Zabbaleen further outside of Cairo by a further 25km, to a 50-feddan plot (1 feddan = 1.038 acres) in Cairo’s eastern desert settlement of Katameya.[14][15]

Contents

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FIXERS Film

http://ifixit.org/fixers-film/

About the film

Fixers Film General Synopsis

There are superheroes in our midst, and they’re not wearing capes or costumes. They live in unassuming places, performing miracles with the most humble of tools. They bring ancient machinery rumbling back to life, fabricate new radiators from metal scraps, and repair minuscule circuitry with simple hand tools. They are brilliant hackers, tinkerers, mechanics and repair technicians, transforming our unwanted junk into coveted treasures — genius “fixers” with a preternatural ability to rip apart a piece of hardware and give it a new soul.

Fixers are doing more than repairing things. They are the solution to an environmental problem poisoning our planet. Electronics recyclers illegally import hundreds of millions of tons of e-waste into Asia and Africa every year. Though seemingly harmless, our used gadgets contain deadly chemicals, including mercury, arsenic, lead and brominated flame retardants. Developing countries lack the resources to dispose of these products properly, and scrapworkers mine them for raw materials using crude, toxic techniques.

By repairing and reusing our broken hardware, fixers are the last line of defense against the ever-increasing flood of hazardous electronics waste pouring into third-world countries. We’ll take you into their workshops, where they work wonders with basic hand tools, soldering irons, and a little ingenuity.

We’ve journeyed through the slums of Kibera, the electronics scrapyards of Delhi, and Cairo’s infamous Garbage City, and we’ll be revealing how and why fixers do what they do — their tips and tricks of the trade, life stories and philosophies.

Filming Locations

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Cairo, Egypt

Home to some of the most developed informal industry in Africa, Cairo hosts a bevy of automotive and electronics repair people. The pyramid-building Egyptian ingenuity is famous worldwide, a spirit that lives on today. On the streets of Cairo, brilliant engineers are forced to do things in creative and clever ways without much money. We filmed some of their stories.

 

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New Delhi, India

Our recent trip to New Delhi, full of enormous electronics scrapyards and innumerable second-hand electronics repair shops, was simply a scouting trip. Though we didn’t take any video footage in Delhi this trip, we took hundreds of photos of repair shops and e-waste workers.

 

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Nairobi, Kenya

Kenyans are better at hacking and innovating with next to no tools than anyone else on the planet. Nairobi repair folks are phenomenal, even though they have the fewest tools, resources, and education.

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Accra, Ghana

Like Kenya, Ghana has a burgeoning second-hand electronics market, made possible by hordes of self-trained repair people. However, Ghana is also where many used electronics go to die: in the waste dump of Agbogbloshie, workers take apart all kinds of defunct devices, breaking them down into their component parts and burning circuit boards to collect the precious metals inside—a process that releases toxic fumes.

 

 

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Basura electrónica en Egipto: ¿cómo se resuelve un problema que no existe?

Basura electrónica en Egipto: ¿cómo se resuelve un problema que no existe? | Asociación para el Progreso de las Comunicaciones.

 

Por LC para APCNoticias

CALGARY, Canada, 02 December 2011

Cuando Leila Hassanin de ArabDev se dispuso por primera vez a investigar sobre http://www.apc.org">APC</a&gt;

“>TIC y http://www.m-w.com/dictionary/sustainability">Merriam Webster Online Dictionary</a>, <a href="http://www.apc.org">APC</a&gt; y <a href="http://www.sustainableicts.org/Sustainable.htm">"Sustainable Information and Communication Technology (ICT): Thoughts by Batchelor and Norrish"</a> (Abril de 2002)
“>sustentabilidad
medioambiental para el proyecto GreeningIT de APC, comprendió enseguida la verdadera amplitud del tema. En particular, no había anticipado un importante problema: la basura electrónica. El problema de los desechos procedentes de las computadoras, los teléfonos celulares, las impresoras y otros artículos de la industria tecnológica asomó en los últimos años y el asunto es que no hay datos firmes que demuestren la magnitud del problema y, sin ellos, no pueden generarse soluciones. ¿Entonces cómo resolver un problema que oficialmente no existe?

Basura electrónica – una preocupación creciente

La tecnología está cumpliendo un papel cada vez mayor en la vida diaria de quienes viven en Egipto. Según los últimos estudios, el número de usuarios/as de http://www.techsoup.org/tools/glossary.cfm?letter=i">TechSoup Glossary</a> y <a href="http://www.genderit.org/en/index.shtml?apc=j16-e–1">GenderIT.org</a&gt;
“>internet
subió de 9,7 millones en junio de 2008 a 13,5 millones en junio de 2009, con un incremento de 39,2%1. El número de usuarios/as de teléfonos celulares también subió significativamente de 32,7 millones en junio de 2008 a 48,3 millones en junio de 2009, con un incremento de 47,7%. Hoy el número de usuarios/as es indudablemente mucho más alto.

Pero a pesar de tratarse de un país tecnológicamente tan de punta, no existe mucha conciencia de los temas emergentes relacionados con la tecnología y la basura electrónica. “Los distintos actores saben que este es un tema en aumento y están tratando de abordarlo antes que sea un problema demasiado grande e inmanejable”, dijo Hassanin a APC en una entrevista. Según la investigadora, hay algunos obstáculos principales para avanzar en las políticas sobre la basura electrónica.

¿Dónde están los datos?

Si bien la gente sabe de la existencia del problema de la basura electrónica, nadie conoce su magnitud. Por lo tanto, nadie sabe cómo abordar el tema. “Como no hay muchos datos cuantitativos disponibles, es imposible conocer la magnitud del problema, cómo abordarlo ni por dónde empezar”, dice Hassanin. Esto significa que el problema no puede presentarse formalmente y, si el problema no puede presentarse formalmente, no pueden darse pasos formales para erradicarlo. “Todos y todas entienden que es un problema pero es imposible tomar ningún tipo de iniciativa política relacionada con el mismo – entonces, el primer desafío es definir realmente el problema”, sostiene Hassanin.

En este sentido, tampoco sabemos qué se está haciendo para paliar la basura electrónica ni en qué medida se está reutilizando o reciclando la tecnología. Egipto tiene un mercado de telefonía celular muy prominente y seguramente hay demanda de dispositivos celulares en el mercado negro, por ejemplo. “Pero no hay información sobre qué componentes efectúan ese cambio de situación ¿Cuándo se vuelven obsoletos? ¿Cuándo pueden ser reutilizados? ¿Qué pasa con ellos una vez que se vuelven obsoletos?” pregunta Hassanin. Tener una idea sobre lo que está pasando ayudará a formular políticas sobre basura electrónica de las http://www.apc.org">APC</a&gt;

“>TIC y a saber cómo manejar este asunto de un modo sustentable.

Hassanin también señala que, así y todo, los componentes obsoletos que se tiran a la basura no son el único problema relacionado con la basura electrónica. De hecho, algunos componentes supuestamente reutilizables nunca llegan realmente a sus destinatarios a causa de ciertas leyes de propiedad. “Muchas empresas no pueden entregar sus computadoras en desuso para que se reutilicen, por las leyes de privacidad. No quieren entregar la información que está en la computadora en un momento dado, aunque hay programas que permiten resolver eso”.

Introducir el tema de la basura electrónica en las políticas existentes

A diferencia de otros países estudiados (como India), en Egipto la basura electrónica no está contemplada dentro de los residuos peligrosos porque esta categoría apunta específicamente a las industrias que producen y manufacturan cierto tipo de mercadería, como refrigeradores. Como no hay una industria así en Egipto – las piezas de computadoras son importadas y ensambladas en Egipto – la basura electrónica no puede entrar en la categoría de residuos peligrosos. Hassanin considera que “en realidad, sería beneficioso para el problema de la basura electrónica que se lo englobe dentro de los residuos peligrosos, porque así al menos “existirá”, podrá tratarse como tema y desarrollarse políticas en relación a él”. Es decir que la basura electrónica existe en una tierra de nadie y por eso no se hace nada al respecto.

En todo caso, la basura electrónica se considera, de hecho, basura del consumo. La ley está más orientada a establecer reglas de producción que a su manejo una vez que es obsoleta. De modo que la basura termina en manos de los/as clasificadores/as de basura o recicladores/as informales.

En este punto, crear incentivos formales a través de las políticas puede hacer una gran diferencia. En general no existen incentivos para que usuarios y usuarias devuelvan sus bienes usados a algún lugar pero esto puede cambiar con un poco más de conciencia y elaborando una política oficial.
Pero una vez más, son necesarios los datos cuantitativos para demostrar a quienes hacen las políticas, antes que nada, la necesidad de abordar este tema.

La colaboración es clave

Mientras no se elabore una política que apunte específicamente a la basura electrónica, el Ministerio de Tecnología de las Comunicaciones y la Información no puede hacer mucho por sí solo. Si bien es un ministerio eficiente y progresista, no tiene la capacidad legal ni el presupuesto para hacerlo.

Sin embargo, el Ministerio de Medio Ambiente sí tiene el poder para efectuar un cambio y está tratando de aprobar una política sobre basura electrónica. Por eso, ambos ministerios juntos tienen que ser capaces de proponer el marco regulatorio necesario, siempre y cuando puedan contar con datos cuantitativos. Según Hassanin, la sociedad civil, el http://apcwww.gn.apc.org/es/glossary/term/1131">"Estado"</a&gt; en este glosario. Por regla general, “gobierno” se escribe en minúsculas.
<p><strong>Fuente</strong>: <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Gobierno">Wikipedia</a&gt;
“>gobierno
y otros actores están en conocimiento de esto, así que esos datos no deberán tardar más de uno o dos años en publicarse.

Sin embargo, debe señalarse que establecer el marco y la política en sí es una cosa e implementarla será otra historia.

Este artículo fue escrito para la iniciativa GreeningIT de APC [en inglés] y se basa en el informe de Arabdev y el informe 2010 del Global Information Society Watch para Egipto [en inglés]

Foto por The-E. Usada con permiso bajo la licencia de Contenido Creativo 2.0

Abstracto: foto por khowaga1. Usada con permio bajo la licenciia de Contenido Creativo 2.0

(FIN/2011)

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