Agbogbloshie: el círculo vital imperfecto de la tecnología

http://www.elmundo.es/tecnologia/2015/01/24/54bf62e2e2704e98028b456d.html

Dos hombres trabajan en el basurero tecnológico de Agbogbloshie, en...

Dos hombres trabajan en el basurero tecnológico de Agbogbloshie, en las afueras de Accra.M. R.

MARÍA RODRÍGUEZAccra

Actualizado: 24/01/2015 04:49 horas

Se sienta encima de un televisor, o más bien en lo que queda de él. A veces prefiere el monitor de un ordenador de aquellos que antes andaban por casa. Utiliza un destornillador para hacer palanca pero también un martillo para quebrar el plástico y aquellos materiales que ocultan lo que tiene un precio: el cobre, el oro, la plata o el aluminio, entre otros metales. Cuando se trata de cables, ratones, pequeñas piezas o incluso teclados les prende fuego para obtenerlos. Un pequeño alboroto de cables que produce una gran humareda oscura. Se llama Kojo pero también podría ser Joseph, Isaac, Saad… Todos ellos trabajan en Agbogbloshie, el barrio de Accra, la capital de Ghana, donde se encuentra uno de los vertederos tecnológicos más grandes del mundo.

“No nos gusta que vengan a vernos”, cuenta uno de dos jefes que dicen controlar todo aquel lugar, “luego en Internet aparecen artículos que llaman a esto con un nombre equivocado [refiriéndose a la palabra vertedero]. Esto es un negocio. Seleccionamos los metales que interesan a otros y se los vendemos“. Así funciona Agbogbloshie.

Este lugar es un eslabón más de la cadena en un mundo donde las tecnologías han ocupado ya un lugar central en nuestras vidas. Un mundo donde los países desarrollados demandan cada vez más aparatos que cuando quedan obsoletos tienen que ir a parar a algún sitio. “Existen empresas de reciclado de estos materiales en Europa pero es más caro procesarlos allí. Es más barato enviarlo lejos y por eso los traen a África, sobre todo a Ghana y Nigeria, como si fuera un donativo“, explica Emmanuel K. Dogbevi, periodista ghanés interesado en este tema desde que en 2007 escribiera el primer artículo sobre el asunto.

Pero no sólo el norte, también los países del sur demandan tecnología. A ellos les llega a través de la importación desde los países industrializados del norte y muchas veces, como ocurre también con otros productos, como con la ropa, suelen estar ya utilizados. Esta realidad da lugar a que los gobiernos de estos países acepten la llegada de tecnología de segunda mano.

Panorama general del vertedero.

Panorama general del vertedero.M. R.

El problema que surge ante esto es que muchas veces vienen acompañados de basura electrónica y, además, al llegar los productos de segunda mano en el final de su vida útil rápidamente quedan obsoletos y pasan a formar parte del flujo de residuos general.

Grandes contenedores llegan al mayor puerto de Ghana con toneladas de productos importados de todo el mundo pero sobre todo de Europa. Según un Informe del gobierno de Ghana en 2009 del alrededor de 215.000 toneladas de productos electrónicos importados a este país, el 15% podría clasificarse como residuos. “La basura tecnológica no está oficialmente aceptada por el gobierno ghanés”, explica Lovelace Sarpong, miembro de la Agencia de Protección del Medio Ambiente de Ghana, “el gobierno intenta prevenir que la chatarra venga a través de los contenedores pero abrirlos todos y sacar cada cosa para verificarlo es difícil”.

Frigoríficos, televisores, pantallas de ordenador, teclados, cocinas eléctricas o de gas, teléfonos, impresoras, baterías, secadores de pelo, pero también partes de vehículos y otros aparatos ya irreconocibles se amontonan a lo largo y ancho de este vertedero que no es sólo una llanura cubierta de escombros. Pequeñas casas, negocios y almacenes surgen desordenados entre toda esta chatarra. Y no sólo la gente que trabaja allí merodea por el lugar. También mujeres y niñas con grandes recipientes en sus cabezas ofrecen fruta, galletas, agua y otros productos. Hay quienes incluso viven allí. En el vertedero de Agbogbloshie nacen y se crían los niños de aquellos que una vez llegaron para hacer dinero y decidieron quedarse.

Mary, como otras muchachas, vende agua a los trabajadores de Agbogbloshie no sólo para beber sino además para enfriar más rápidamente los metales recién quemados.

Mary, como otras muchachas, vende agua a los trabajadores de Agbogbloshie no sólo para beber sino además para enfriar más rápidamente los metales recién quemados.M. R.

La mayoría son jóvenes de entre 13 y 35 años y provienen del norte de Ghana. Fue en los años noventa cuando disputas por la propiedad de la tierra, así como sobre quién tiene los derechos para asumir ciertas jefaturas, dieron lugar a que muchos norteños migraran al sur del país, una zona que además es más rica y es donde se encuentra la capital. Los desplazados encontraron entonces en la recolección de basura tecnológica, no sólo proveniente de Europa sino también de los barrios de Accra, y en la venta de chatarra un medio de vida. Más tarde, quienes regresaron al norte lo hicieron con los ahorros que habían obtenido a través de este negocio y esto generó que muchos jóvenes poco cualificados decidieran migrar al sur para recolectar residuos tecnológicos y hacerse también con dinero.

“Quemar la chatarra tecnológica no es lo mismo que quemar un papel”, cuenta Yaw Amoyaw-Osei, director de la ONG ghanesa Green Advocacy, “quemarla al aire libre genera sustancias que contaminan y, además, al exponerse tan cerca las respiran y afectan a su salud”, añade. La falta de conocimientos sobre reciclaje tecnológico entre las personas que se dedican a este negocio da lugar a que no se haga debidamente. Esa falta de profesionalidad es uno de los motivos de que este sitio esté entre los diez lugares del mundo más contaminados según el informe realizado en 2013 por la Green Cross Switzerland y el Blacksmith Institute.

El nivel de exposición de estos contaminantes en Agbogbloshie sería 50 veces mayor al máximo que recomienda la OMS

Mercurio, cromo, cadmio, plomo y otros metales pesados se encuentran en el suelo y el agua de este lugar afectando al medio ambiente, las personas y los animales. Según recoge un estudio de la Universidad de Ghana, el nivel de exposición de estos contaminantes en Agbogbloshie sería 50 veces mayor al máximo establecido por la Organización Mundial de la Salud. “Los efectos en la salud son a largo plazo, podrían suponer un cáncer por ejemplo. Los trabajadores lo saben pero tienen que vivir a corto plazo, tienen que comer”, explica Amoyaw-Osei.

Existen iniciativas que buscan atenuar los efectos negativos para la salud y el medio ambiente. La ONG Green Advocacy, por ejemplo, lleva a cabo proyectos junto con sus colaboradores extranjeros para crear puntos de reciclaje, crear conciencia de la problemática o enseñar otro modo de reciclar más saludable. “Se les enseña a cortar los cables para sacar el cobre sin necesidad de prenderles fuego”, cuenta Amoyaw-Osei. Y aunque parece algo muy simple no lo es. “Cortar los cables supone más tiempo que quemarlos”. El tiempo es oro.

Sin embargo, a pesar de los diversos proyectos en torno a Agbogbloshie, las opiniones se dividen entre los trabajadores. “¿El suelo? Está perfectamente”, contesta uno de los jóvenes mientras observa como arde un puñado de cables aunque es consciente de que el estado de la tierra y el agua no es bueno y las condiciones de trabajo son insalubres. No obstante, muchos de ellos no quieren que cambien las cosas por miedo a perder su medio de vida. Y en los países industrializados no podemos imaginarnos sin ordenador, iPad, lavadora, impresora o microondas.

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