Archivo de la etiqueta: Hardware

¿Cuánto contamina Internet?

contaminainternet

Manchester desde Kersal Moor, William Wylde (1857). Font: Wikipedia

No es lo mismo enviar un millón de correos electrónicos que un millón de cartas. El impacto ecológico no es igual si uno decide comprar un libro digital en lugar de un libro en papel, ver una película en streaming en vez de en DVD u organizar una reunión por Skype con un compañero de trabajo británico, en lugar de viajar hasta allí en avión para hacerlo en persona. La eficiencia que aporta Internet en muchas transacciones diarias es indudable, pero el hecho de que su impacto ecológico sea menor que otras actividades no significa que sea inocuo. Empecemos con la noticia incómoda. Internet consume enormes cantidades de energía aunque medirlo no es nada fácil. A continuación, una serie de preguntas y respuestas para despejar algunas de las dudas en torno a este tema.

Cuando hablamos de Internet, ¿qué estamos midiendo?

 

Para Jon Koomey, experto en el impacto medioambiental tecnológico, los elementos más importantes a medir son lo que denomina «the big three»:

Grafico-1

Fuente: Jon Koomey

  1. El equipo que usamos para acceder a Internet (ordenadores, tabletas, portátiles, routers).
  2. Los centros de datos (que almacenan y alojan las páginas web).
  3. Las redes de acceso (el cableado y las antenas que transportan los datos).

Entonces, ¿cuál es el impacto medioambiental de Internet?

Lo primero que trasciende tras analizar distintas fuentes es que nadie lo tiene del todo claro. The Guardian llegó a la cifra de 300 millones de toneladas de CO2 al año en 2010, «el equivalente al consumo de energía en Turquía o Polonia juntos». The New York Times habló de un consumo de 30.000 millones de megavatios en 2011, el equivalente «a la energía que generan treinta plantas nucleares», en su polémico artículo Power, Pollution and the Internet. Según Gartner, la huella de carbono de Internet superó a la de la industria de la aviación en 2007, llegando a representar un 2% de las emisiones internacionales. Estudios más recientes del CEET en Australia estimaron en 2013 que la industria de telecomunicaciones, en su conjunto, produce 830 millones de toneladas de dióxido de carbono al año, una cifra que según sus estimaciones se duplicará en 2020.

En términos globales, el instituto australiano afirma que el consumo está entre el 1,5% y el 2% de la totalidad de la energía global, lo que lo situaría en el quinto lugar de países que más contaminan. Jon Koomey calcula que, si tenemos en cuenta todos los elementos que hacen funcionar Internet, «probablemente se acerca al 10% del consumo eléctrico, pero es muy complicado tener datos exactos. Se puede usar un ordenador para jugar a videojuegos sin estar conectado a Internet o escribir un texto, pero muchas veces ese gasto se incluye como parte de la red, cuando no es así».

Grafico-2

Fuente: Jon Koomey

Si Internet es virtual, ¿de dónde proviene su impacto medioambiental?

A diferencia de un coche que expele combustible por el tubo de escape, es más complicado visualizar el impacto ecológico de la red. El principal causante de su huella medioambiental es la energía necesaria para hacer funcionar la infraestructura. Las antenas de móvil, los dispositivos necesarios para acceder a Internet y los centros de datos requieren enormes cantidades de electricidad. Esa electricidad puede ser de fuentes renovables, pero frecuentemente no lo es. En India, por ejemplo, el 70% de las 400.000 antenas para móviles no tiene acceso a fuentes fiables de electricidad, según denunció Greenpeace en su informe How Clean is Your Cloud?. Para suplantar la falta de energía, utilizan generadores que funcionan con combustible diesel. Los grandes centros de datos en occidente cuentan con generadores también abastecidos con diesel que entran en funcionamiento en caso de producirse fallos de abastecimiento.

¿Por qué los centros de datos consumen tanta energía?

Después de los dispositivos, los centros de datos son los mayores consumidores de electricidad. Para hacerse una idea de sus necesidades energéticas, Facebook está construyendo uno en Prineville (Oregon) que tendrá una capacidad de consumo de 78 megavatios, suficientes para proveer de energía a 64.000 hogares.

fb_prineville

Data Centre de FaceBook en Prineville. Fuente: Facebook

Aún así, hay quien sostiene que no existe una forma más eficiente de sostener Internet. Centralizar los servidores en un lugar permite aprovechar sinergias de un lugar para minimizar su consumo. «Una de la ventajas de la nube es que se puede concentrar mucha más potencia de cálculo y proceso con menos servidores, con lo que al final siempre existe un ahorro de energía. Pero, para que se reduzca la contaminación, la única vía es el uso de fuente renovables, además de buscar ser eficientes energéticamente», explica David Carrero Fernández-Balillo, experto en sistemas y Country Manager de Stackscale Spain.

fb_servers

Servidores de Facebook. Fuente: Facebok

Entonces, si son más eficientes, ¿de dónde viene el problema medioambiental?

El problema surge de las fuentes de energía para hacerlos funcionar. Actualmente la mayor parte de los centros de datos trabajan con empresas energéticas que crean electricidad a partir de plantas de carbón y centrales nucleares.

El informe How Clean is Your Cloud? encontró que el 55,1% de la energía usada por Apple para sus servidores viene de instalaciones de carbón, un 49,7% en el caso de IBM un y 39,4% en el caso de Facebook. Estas cifras importantes, a su vez, suponen las emisiones de miles de toneladas de dióxido de carbono a la atmósfera y la emisión de aire sucio.

¿Están haciendo algo las grandes empresas para remediarlo?

Los movimientos no son pocos. En marzo de 2013, Apple anunció que la totalidad de sus centros de servidores funcionan ya con energía renovable, aunque la noticia tiene un poco de trampa. Parte de esa meta se está consiguiendo con la compra de créditos de carbono para compensar el consumo de plantas nucleares y carbón de algunos de sus centros.

La empresa ha construido, además, dos plantas de energía solar en Maiden (Carolina del Norte) para satisfacer las necesidades de las plantas de servidores que la marca tiene en esa localidad. La multinacional está construyendo, asimismo, un centro de datos en Prineville (Oregon) que funcionará con una mezcla de energía solar, hidroeléctrica, eólica y geotérmica.

Facebook está construyendo un centro en Iowa que abrirá en 2015, abastecido exclusivamente de energía eólica. La compañía se ha puesto como objetivo suministrar sus instalaciones con un 25% de renovables para ese mismo año. En 2011, la compañía lanzó el Open Compute Project, una iniciativa en la que la red social comparte información y know how sobre la gestión de sus centros de datos para promocionar las buenas prácticas en la industria y ayudar a otros a mejorar su eficiencia energética.

Google también ha puesto en marcha varias iniciativas para ser más transparentes en esta materia. Conscientes del creciente interés de los medios y la presión de organizaciones como Greenpeace, la compañía decidió invitar a un periodista de Wired a visitar uno de sus centros. También han decidido ser más transparentes con la creación de un espacio dedicado a sus centros de datos y un compromiso para que el impacto de sus centros sea neutral.

«Los servidores de Google cargan 20.000 millones de páginas al día, procesan 100.000 millones de búsquedas al mes, proveen de correo electrónico a 425 millones de usuarios de Google y procesan 72 horas de vídeo que se suben cada minuto a YouTube. Y, a pesar de ello, somos capaces de hacerlo con relativamente poca energía, comparado con otras industrias. Los centros de datos son los responsables de entre un 1,1 y un 1,5% del uso global de energía (comparado con el transporte, que ocupa el 25%), y los centros de Google representan menos del 1% de esa cifra. Es una muestra de los increíbles avances en la potencia de cálculo que se consigue por vatio que confirma la ley de Moore. Buscar virtualmente toda la información en línea para mil millones de usuarios con solo el 0,01% de la energía global ilustra la poca energía que se necesita para transportar electrones comparado con átomos», según Urs Hölzle, uno de los responsables de la infraestructura técnica de la compañía en un debate organizado por el New York Times.

Todas estas grandes empresas tienen algo en común. Invierten millones de dólares en construir su propia infraestructura para minimizar su consumo y ahorrar costes. El problema, según denuncia Koomey, es que existen muchas otras compañías no tecnológicas que también tienen su propia infraestructura, que prefieren que prime el funcionamiento por encima de la eficiencia. «Adoptar buenas prácticas puede ahorrar un 50% de consumo eléctrico, pero muchas no lo están haciendo», según el investigador estadounidense.

¿Por qué Greenpeace tiene tanto interés en este tema?

La organización ecologista se ha centrado en denunciar la cantidad de centros de datos que se abastecen de energías sucias como el carbón y las nucleares. Sus medidas de presión han contribuido a generar un debate entre la sociedad y las empresas que forman esta industria.

Para Gary Cook, analista de IT en la organización ecologista, el problema es una cuestión de prioridades para el sector digital. Una encrucijada entre seguir los pasos de las industrias contaminantes del pasado y la posibilidad de ser los abanderados de la sostenibilidad.

«Desafortunadamente, como hemos mostrado en nuestro estudio, How Clean is Your Cloud?, la mayor parte de las empresas de Internet escogen el camino rápido y sucio, expandiéndose sin tomar en consideración el impacto de sus decisiones sobre la sociedad. El resultado es que están abasteciendo los motores de la industria de Internet del siglo XXI con el motor de la economía de los siglos XIX y XX, con carbón y nucleares», explicó Cook en un debate organizado por el New York Times.

A modo de ejemplo, Cook denunciaba el hecho de que todas las grandes compañías de Internet en Estados Unidos están trabajando con Duke Energy en Carolina del Norte, cuyas fuentes renovables apenas llegarán al 4% antes de 2030. La organización ecologista reconoce los compromisos de empresas como Facebook y Google, pero dice que queda mucho camino por recorrer.

¿En qué quedamos entonces? ¿No se suponía que Internet era mucho más ecológica que las tareas analógicas que iba a reemplazar?

Lo es y lo seguirá siendo. De 2000 a 2006 el tráfico de Internet subió un 32.000.000% y el consumo se incrementó en un 200%, según Jon Koomey. «Es un logro impresionante».

«No hay que olvidar, además, que Internet ayuda a mejorar la eficiencia de las industrias no digitales, que representan el 90% del consumo energético mundial», añade el científico de Stanford.

Grafico-3

Fuente: Jon Koomey

¿Qué puedo hacer para reducir la huella de mi consumo en Internet?

En la inmensidad de la infraestructura digital, donde un particular tiene poco o nada que ver en su funcionamiento, una de las mejores formas de reducir el consumo energético de una web es mediante un buen diseño y programación. Una página con código limpio y un diseño equilibrado cargará más rápido que una web repleta de banners, pop-ups, fotos pesadas y programas externos que ralentizan esa web.

«Con un peso medio de 1,4 MB, las webs de hoy en día ocupan quince veces más espacio que hace diez años, principalmente debido a las imágenes (881kb) y el script (224kB) (…) Una web normal realiza cien peticiones de HTTP (…)», explica James Christie en un análisis sobre diseño sostenible publicado en A List is a Part.

Cada una de las visitas a una web suma consumo energético. «El Dr. Alex Wissner-Gross, un físico de la universidad de Harvard, calculó que visualizar una web puede generar 20 mg de CO2 por segundo. Esto aumenta a 300 mg de CO2 por segundo cuando se visualiza una web con imágenes complejas, animaciones y vídeos. Cuando estás sentado en Londres viendo una web alojada en California, hay dos plantas energéticas en al menos dos continentes generando CO2 para que tú puedas ver ese vídeo o leer un periódico en línea», dice Christie.

También existen medidas tan sencillas como «comprar equipos con la potencia necesaria para nuestro uso a fin de optimizar el consumo de energía, y después, si no es necesario, apagar siempre los equipos, incluso el router de ADSL por las noches», dice Carrero.

¿Cuánto puede ahorrar una buena optimización de una web? El caso de Menéame.net

Con una media de entre 350.000 y 400.000 visitas al día y 40 millones de páginas vistas al mes, Menéame es una de las páginas con más visitas en la península Ibérica. «El consumo lo hemos tenido muy medido desde el comienzo por dos razones. Una por cuestiones de necesidad: cuanto menos consumes, menor es el coste del consumo. La segunda es por estilo. Ricardo Galli es doctor en Informática y una de sus obsesiones son los sistemas de ahorro en la carga de las páginas», explica Benjamí Villoslada, que, junto con Galli, fundó el agregador de noticias social en 2005.

La atención al ahorro es tal que, según Villoslada, una web mal diseñada podría estar consumiendo cuatro veces más para hacer las mismas funciones que Menéame. «Ahorras dinero y ahorras tiempo y dinero al conjunto de la sociedad. Todo el mundo se beneficia haciendo las cosas más simples». Entre las medidas que ejecutan está la de estar constantemente optimizando la base de datos de la web, una organización ordenada del código que sostiene la página o evitar que haya elementos no necesarios en la misma. «Tenemos un software para evitar los bots. Cuando detectamos que desde una IP se están produciendo más de cuarenta conexiones por segundo, lo bloqueamos».

Para mantener en funcionamiento la web, Menéame utiliza los servidores de Amazon Web Services en Irlanda. «Nos permite pagar solo por el consumo que necesitamos en cada momento. Necesitas saber mucho para trabajar con ellos, pero está muy bien montado. Es probable que existan algunos lugares más ecológicos, pero si están mal diseñados, puedes acabar gastando más recursos que un lugar tan eficiente como Amazon», añade Villoslada.

¿Es posible encontrar centros de datos que funcionan con un 100% de energía renovable?

Islandia se está posicionando como un lugar para las empresas interesadas en minimizar el impacto medioambiental de sus centros de datos. El país cuenta con una fuente abundante y fiable de energía renovable debido a su naturaleza volcánica. El 72% de la electricidad que se genera en el país proviene de energía hidroeléctrica y geotérmica.

Verne Global es una empresa fundada en 2007 que cuenta con dos centros de datos en el país. Empresas como BMW, Colt y Securitas son clientes de esta compañía. Además de energía limpia, la isla proporciona energía cuatro veces más barata que la media de países industrializados.

En Suecia, el 60% de la energía generada es renovable, una de las razones por las que Facebook ha decidido instalar un centro de datos en Lulea, una localidad a cien kilómetros del Círculo Polar Ártico. «Es un coloso que permite a Facebook procesar 350 millones de fotografías, 4.500 miliones de “me gusta” y 10.000 millones de mensajes al día», según Bloomberg Businessweek.

En este pueblo remoto, Facebook tiene acceso cercano a energía hidroeléctrica. La instalación está diseñada, además, para aprovechar el aire natural de los gélidos inviernos de Laponia y enfriar los servidores sin necesidad de usar aire acondicionado.

lulea-fb

Lulea FB Data Center – Ventiladores de refrigeración. Fuente: Facebook

¿Cuál es la situación de los centros de datos en España y Cataluña?

«En España existen más de 1.800 empresas englobadas en el área de “Proceso de datos y centros de cálculo”. La mayor parte de ellas no tiene un centro de datos propio. Y al revés, numerosas empresas que sí tienen centro de datos no están en ese grupo. Lo que sí existe es un listado bastante completo de empresas españolas que ofrecen sus centros de datos a terceros», explica Jaime Fernández Gómez, responsable de Infraestructura en Acens.

«Según las estimaciones de Datacenter Dynamics, a finales de 2013 los centros de datos de todo el mundo consumían más de 40 gigavatios, y a finales de 2016 consumirán más de 50 gigavatios. Una central nuclear media produce alrededor de 1 gigavatio. Si comparamos el número total de centros en el mundo con respecto a nuestro país, se puede estimar que entre el 1% y el 2% de esa energía se consume en los centros de datos de España», añade Fernández Gómez.

En enero de 2013, IBM anunció la próxima apertura de un centro cloud en Cerdanyola del Vallès, en Barcelona, cuyo primer cliente es la Generalitat de Cataluña, que centralizó sus datos de Sanidad, Bienestar y Familia en este centro.

¿Existen razones, entonces, para preocuparse?

Encontrar energía de fuentes renovables es un problema que comparte toda la humanidad no sólo la industria digital. Todavía no hemos sido capaces de encontrar una fórmula que permita abastecer nuestras necesidades sin recurrir en parte a energías fósiles. Para conseguirlo, Internet será un elemento esencial.

Para el ciudadano, un buen comienzo es entender que Internet no es infinito ni es invisible. No basta con exigir a las empresas que mejoren las fuentes de abastecimiento de su infraestructura. Cada uno puede poner de su parte con diseños web más ligeros, no dejar sus dispositivos en standby y tener equipos acordes a sus necesidades. «La eficiencia de la computación se ha duplicado cada año» durante los últimos sesenta años, según Koomey, un factor que, en su opinión,  demuestra que Internet es parte de la solución.

Sigue leyendo

Anuncios
Etiquetado , ,

¿De dónde viene tu laptop?

Es común que cambiemos de laptop cuando tenemos dinero para hacerlo. Pero, ¿qué hay detrás de su proceso de producción y el daño ambiental que produce cada computadora? Este nuevo video de APC permite entender un poco más.

Etiquetado , ,

Llega el ordenador de 19 euros

Llega el ordenador de 19 euros

Diseñado por una fundación británica, busca fomentar la experimentación sobre las máquinas

Tomàs Delclós Barcelona 9 FEB 2012 – 09:21 CET24

Nicholas Negroponte sostiene el proyecto OLPC, un ordenador por niño, que apoya la distribución de computadoras baratas en países en desarrollo. La idea inicial era que costara 100 dólares. En India, se distribuye una tableta de 35 dólares. Y ahora llega un ordenador de 25 dólares (19 euros). Obviamente no lleva carcasa ni pantalla. Se trata de una placa que alberga los componentes esenciales para poder conectarlos, por ejemplo, a un televisor y un teclado.

Se trata de un proyecto de la fundación británica Raspberry PI. Su impulsor, Eben Upton, tuvo la idea en 2006 al advertir que la competencia de los estudiantes de la Universidad de Cambridge en computación era inferior a los estudiantes de los años noventa. Los alumnos sabían diseño web, o no, pero demostraban pocos conocimientos en computación. La relación de los estudiantes con los ordenadores había cambiado. Las nuevas máquinas, que sustituían a los Spectrum y Commodore, eran mucho más caras y cerraban el paso a la experimentación sobre ellas.

El sistema operativo debe añadirse a través de una tarjeta SD

El ordenador Raspberry Pi básico alberga una memoria RAM de 128 Mb y un procesador ARM. El sistema operativo debe añadirse a través de una tarjeta SD. Sus creadores han apostado lógicamente por el software libre y proponen Fedora, aunque es posible cargar otras distribuciones de la familia Linux.

Se trata de un pecé que se puede utilizar para muchas de las cosas que hace un ordenador de escritorio, explican en la web. Desde emplear hojas de cálculo a juegos y vídeo de alta definición. “Queremos ver que está siendo utilizado por los niños de todo el mundo para aprender a programar”.

El ordenador se está fabricando en China y el 20 de febrero estarán disponibles las primeras unidades. De momento, su adquisición deberá hacerse a través el propio sitio de la fundación, aunque anuncian que trabajan para crear una red de minoristas que puedan suministrarlo en un futuro. La producción inicial es de 10.000 unidades. Habrá dos modelos. El A tiene 128Mb de memoria RAM, un puerto USB y no admite conexión Ethernet. El B tiene 256Mb de memoria RAM, dos puertos USB y conexión Ethernet. En este caso el precio es de 35 dólares. Unos precios a los que deberán añadirse las tasas de cada país y los gastos de envío. Pesa 45 gramos y las dimensiones son 85,60mm x 53,98mm x 17mm con conectores superpuestos. Se enciende y apaga al conectarlo a la fuente de energía.

Este proyecto se acerca a la filosofía de Arduino, la plataforma de hardware libre creada para facilitar el uso de la electrónica en una reapropiación de las máquinas por parte de sus usarios.

vía Llega el ordenador de 19 euros | Tecnología | EL PAÍS.

Etiquetado

More than just digital quilting

http://www.economist.com/node/21540392

More than just digital quilting

Technology and society: The “maker” movement could change how science is taught and boost innovation. It may even herald a new industrial revolution

Dec 3rd 2011 | from the print edition

 

THE scene in the park surrounding New York’s Hall of Science, on a sunny weekend in mid-September, resembles a futuristic craft fair. Booths displaying handmade clothes sit next to a pavilion full of electronics and another populated by toy robots. In one corner visitors can learn how to pick locks, in another how to use a soldering iron. All this and much more was on offer at an event called Maker Faire, which attracted more than 35,000 visitors. This show and an even bigger one in Silicon Valley, held every May, are the most visible manifestations of what has come to be called the “maker” movement. It started on America’s West Coast but is spreading around the globe: a Maker Faire was held in Cairo in October.

The maker movement is both a response to and an outgrowth of digital culture, made possible by the convergence of several trends. New tools and electronic components let people integrate the physical and digital worlds simply and cheaply. Online services and design software make it easy to develop and share digital blueprints. And many people who spend all day manipulating bits on computer screens are rediscovering the pleasure of making physical objects and interacting with other enthusiasts in person, rather than online. Currently the preserve of hobbyists, the maker movement’s impact may be felt much farther afield.

Start with hardware. The heart of New York’s Maker Faire was a pavilion labelled with an obscure Italian name: “Arduino” (meaning “strong friend”). Inside, visitors were greeted by a dozen stands displaying credit-card-sized circuit boards. These are Arduino micro-controllers, simple computers that make it easy to build all kinds of strange things: plants that send Twitter messages when they need watering, a harp made of lasers, an etch-a-sketch clock, a microphone that serves as a breathalyser, or a vest that displays your speed when riding a bike.

Such projects are taking off because Arduino is affordable (basic boards cost $20), can easily be extended using add-ons called “shields” to add new functions and has a simple programming system that almost anyone can use. “Not knowing what you are doing is an advantage,” says Massimo Banzi, an Italian engineer and designer who started the Arduino project a decade ago to enable students to build all kinds of contraptions. Arduino has since become popular—selling around 200,000 units in 2011—because Mr Banzi made the board’s design “open source” (which means that anyone can download its blueprints and build their own versions), and because he has spent much time and effort getting engineers all over the world involved with the project.

This openness has prompted a sizeable ecosystem of add-ons. They include a touch-screen, an illuminated display and support for Wi-Fi networking. Other firms have built specialised variants of Arduino. SparkFun, for instance, has developed Lilypad, a flexible micro-controller that can be sewn into clothing (think blinking T-shirts), along with many other add-ons.

Applying the open-source approach to hardware has also driven the development of the maker movement’s other favourite piece of kit, which could be found everywhere at the Maker Faire in New York: 3D printers. These machines are another way to connect the digital and the physical realms: they take a digital model of an object and print it out by building it up, one layer at a time, using plastic extruded from a nozzle. The technique is not new, but in recent years 3D printers have become cheap enough for consumers. MakerBot Industries, a start-up based in New York, now sells its machines for $1,300. The output quality is rapidly improving thanks to regular upgrades, many of them suggested by users.

None of this action in hardware would have happened without a second set of powerful drivers: software, standards and online communities. Arduino, for instance, relies on open-source programs that turn simple code into a form that can be understood by the board’s brain. Similarly, MakerBot’s 3D printers depend on a standard way to describe physical objects, called STL, and affordable software to design them. Some basic modelling programs, such as Google SketchUp and Blender, can be downloaded free.

 

As for online communities, Arduino has an active forum on its website, while MakerBot runs a website called Thingiverse, which lets people share 3D designs. YouTube and other video-sharing sites offer how-to clips for almost everything. On Instructables, users post and discuss recipes to make and do all kinds of things. And then there is Etsy, an online marketplace for handmade goods, from hand-knitted scarves to 3D-printed jewellery.

The ease with which designs for physical things can be shared digitally goes a long way towards explaining why the maker movement has already developed a strong culture—its third driver. “If you are not sharing your designs, you are doing it wrong,” says Bre Pettis, the chief executive of MakerBot. Physical space and tools are being shared, too, in the form of common workshops. Some 400 such “hacker spaces” already operate worldwide, according to Hackerspaces.org. Many are organised like artists’ collectives. At Noisebridge, a hacker space in San Francisco, even non-members can come and tinker—as long as they comply with the group’s main rule: to be “excellent” to each other. “The internet is no substitute for a real community,” says Mitch Altman, a co-founder of Noisebridge.

This sort of thing makes the maker movement sound a lot like the digital equivalent of quilting bees. But it has already had a wider impact, mainly in schools in America. Many have discovered 3D printers and Arduino boards—and are using them to make their science and technology classes more hands-on again, and teach students to be producers as well as users of digital products.

All this will boost innovation, predicts Dale Dougherty, the founder of Make magazine, a central organ of the maker movement. Its tools and culture promote experimentation, collaboration and rapid improvement. Makers can play in niches that big firms ignore—though they are watching the maker movement and will borrow ideas from it, Mr Dougherty believes. The Maker Faire in New York was sponsored by technology companies including HP and Cognizant. Autodesk, which makes computer-aided design software, bought Instructables in August.

Firms may also copy some of the unusual business models that makers, often accidental entrepreneurs, have come up with. Arduino lets other firms copy its designs, for example, but charges them to use its logo. Quirky, an industrial design firm based in New York City, uses crowdsourcing to decide which products to make. MakieLab of London is developing a platform to allow toy shops or individuals to develop customised toys and have them printed. Venture capitalists are nosing around the field. In recent months Quirky raised $16m, MakerBot raised $10m and Shapeways, a firm that offers a 3D-printing service, received $5m.

The parallel with the hobbyist computer movement of the 1970s is striking. In both cases enthusiastic tinkerers, many on America’s West Coast, began playing with new technologies that had huge potential to disrupt business and society. Back then the machines manipulated bits; now the action is in atoms. This has prompted predictions of a new industrial revolution, in which more manufacturing is done by small firms or even by individuals. “The tools of factory production, from electronics assembly to 3D printing, are now available to individuals, in batches as small as a single unit,” writes Chris Anderson, the editor of Wired magazine.

It is easy to laugh at the idea that hobbyists with 3D printers will change the world. But the original industrial revolution grew out of piecework done at home, and look what became of the clunky computers of the 1970s. The maker movement is worth watching.

 

Etiquetado , ,

Xarxa de Suport a la Reutilització (BETA)

El Projecte | Xarxa de Suport a la Reutilització (BETA).

La Xarxa de Suport a la Reutilització

La xarxa de suport a la reutilització (XSR) es un espai virtual de suport a la reutilització de material informàtic, canalitzem l’equipament informàtic en desús cap a iniciatives d’interès social.

El projecte objecte de l’ajut de la Fundació.cat vol dotar a la societat d’autonomia per a nodrir-se de l’equipament informàtic que anava destinat a reciclar-se. El donants de l’equipament són entitats o particulars que tenen equips informàtics en desús. Mitjançant la XSR aquests equips poden canalitzar-se a iniciatives d’interès social, tant d’entitats com de particulars. El procés d’assignació de l’equipament a les iniciatives es fa en base a criteris de proximitat (entre el donant i el receptor) i de reconeixement que ha rebut la iniciativa en vots a les xarxes socials o a la XSR. La XSR té principalment dos tipus d’usuaris, els donants són els qui donen l’equipament que tenen en desús, i els receptors són els qui els reben.

Els donants fan la posta a punt de l’equipament amb una eina informàtica que automatitza el procés, que seria: esborrat fiable de dades, instal·lació d’un sistema operatiu lliure i registre de l’equip a la web XSR. Seguidament a la posta a punt l’equip queda registrat a la web, en el cas que els tècnics de la XSR el considerin reutilitzable, aquest equip passa a estar disponible pel conjunt d’iniciatives candidates a rebre equipament. En base als criteris abans comentats l’equip s’assigna a una iniciativa. En el cas que el seu nou receptor accepti l’equip, donant i receptor fan el intercanvi. En el cas que no hi hagi cap receptor que el vulgui, es facilitarà un llistat d’entitats que reutilitzen i un llistat de Punts Verds de reciclatge. En els casos d’institucions i d’empreses que registrin a la XSR gran quantitat d’equips informàtics poden assignar l’equipament a les iniciatives en base als seves prioritats institucionals.

L’altre usuari principal de la XSR són els receptors (els interessats en rebre equipament). Els receptors publiquen a la XSR les seves propostes de projectes a rebre equipament. Un cop la proposta es acceptada pels tècnics de la XSR, la proposta passa a ser una iniciativa candidata. Els tècnics de la XSR preferim no decidir a quines iniciatives s’assigna els equips de la XSR. Pensem que hauria de ser la societat qui valori les iniciatives de major interès social. Per això, li demanem al receptor que cerqui a persones que li donin recolzament social (en vots). El receptor disposa d’eines que li permeten fer la tasca de publicar la iniciativa al Facebook i al twitter, i d’un enllaç web que pot enviar als seus contactes d’email. En base als vots rebuts i la proximitat entre donant i receptor el sistema XSR realitzarà l’assignació provisional de l’equipament informàtic. L’assignació és provisional doncs el receptor pot rebutjar l’equipament si creu que no cobreix les seves necessitats, si és el cas, l’equip s’assignaria a d’altres iniciatives i es faria una nova assignació de material a la iniciativa que ha descartat l’equipament. En el moment que el receptor confirma l’acceptació dels equips informàtics, donant i receptor es posen en contacte per intercanviar-se l’equipament. Per tal de fer difusió de les donacions realitzades, un cop el receptor rep l’equipament ha de fer un breu resum i adjuntar alguna fotografia dels equips rebuts. Un cop el receptor vulgui desfer-se de l’equipament rebut ha de seguir el mateix procés, ara com a donant, en cas de que no hi hagi ningú que vulgui l’equipament se li indicaran els punts verds més propers on pot portar-lo.

Beneficis de la XSR en clau d’agenda 21.

 

Reduir la producció de residus TIC i fomentar la cultura de la reutilizació i el reciclaje

La Xarxa de Suport a la Reutilització té per objectiu maximitzar els anys d’ús d’un equip informàtic. Pensem que un equip informàtic només es pot considerar obsolet si no hi ha ningú que el vulgui. Justament és aquest el paper de la XSR, facilitar la cerca de nous usuaris per equips que estaven en desús. Els equips que enguany es reciclen són milers de vegades més potents que l’ordinador que es va fer servir per portar l’home a la lluna. La XSR instal·la sistemes operatius lleugers que fan que equips considerats obsolets puguin cobrir el 100% de les necessitats dels nous usuaris. En el cas que no trobem cap nou destinatari per un equip facilitem el procés de reciclatge indicant els punts verds més propers a l’usuari.

La XSR també permet a grans donants d’equips informàtics – administracions públiques, grans empreses o institucions- decidir el destí dels equips informàtics que donen a la XSR. Això els permet canalitzar els seus equips a les iniciatives prioritàries per a la institució o a iniciatives de la mateixa institució (reutilització interna). Per exemple, el departament d’educació de la generalitat pot decidir canalitzar els seus equips cap a escoles o projectes educatius, o cap a usuaris dins del mateix departament. Tot equip reutilitzat dins d’una mateixa organització representarà un estalvi econòmic en l’adquisició d’un nou equip.

Apropar el màxim al ciutadà els punts de reus i de reciclatge.

En quan al reus, un dels criteris alhora d’assignar l’equipament es la proximitat entre donant i receptor. En quan al reciclatge, els equips informàtics de la XSR tenen un programa instal·lat que periòdicament notifica si aquest s’usa (sempre que el receptor ho hagi autoritzat). Quan el darrer propietari se’n vol desfer, sempre que no hi hagi més interessats a rebre’l, el propietari l’ha de portar a un punt verd autoritzat. En cas de no realitzar aquest últim pas el receptor quedaria penalitzat. En el cas de trobar un equip informàtic de la XSR en un punt no autoritzat (contenidor convencional, …), es pot saber qui en va ser el últim receptor, doncs la XSR registra els números de serie de tots els components d’un equip ( memòria, targetes, etc…) i a partir d’aquests es pot identificar l’equip i per tant el seu anterior receptor. La pràctica de registrar a la XSR l’equipament informàtic millorarà el seguiment d’unes deixalles altament contaminants.

Millorar l’ecoeficiència, l’ecodisseny i la responsabilitat social i ambiental dels fabricants.

La informació que ofereix la XSR pot ser molt útil alhora de comprar un equip informàtic. Cada dia que passa la base de dades de la XSR disposa de més informació de quins equips (models i fabricants) duren més temps, consumeixen menys energia, es valoren millor pels receptors, es troben més recanvis, es poden separar fàcilment per al reciclatge, segueixen millor els estàndards del maquinari lliure de la FSF, etc… En base a tota aquesta informació s’elabora una puntuació i rankings que faciliten saber quins fabricants d’equips són més òptims segons les demandes dels usuaris (usar programari lliure, aspectes ergonòmics, baix consum energètic, etc…). En un futur la base de dades de la XSR també incorporarà informació de la Responsabilitat Social del fabricant, guies com la de Greenpeace seran consultades per tal de promoure un consum responsable de l’alta tecnologia.

Desenvolupar estratègies d’educació, participació, formació i suport.

La XSR també fa un esforç per a formar i promoure en consum responsable d’alta tecnologia. Els donants, passen a ser agents actius, aprenen a usar millor les TIC: com borrar les dades de forma segura o instal•lar un equip informàtic. I els receptors aprenen a usar les TIC i les xarxes socials per a rebre equipament informàtic.

El ciutadà pot participar de la XSR de 4 maneres. 1) Es responsabilitza de la preparació de l’equip – borrat segur de dades, instal·lació del sistema operatiu i registre a la XSR, 2) De la sensibilització i difusió, mitjançant la XSR els donants poden publicar als seus “murs” del Facebook o al twitter els equips que han donat i els receptors les iniciatives que requereixen d’equipament informàtic, 3) votant, els ciutadans participen activament en la selecció de quins projectes es mereixen rebre equips, 4) reciclant, les entitats o particulars que tenen equips de la XSR han de portar l’equipament a un punt verd autoritzat.

Avançar en la utilització de noves tecnologies i infraestructures telemàtiques.

Tot el nostre coneixement en reutilització d’equips informàtics (desde el 2003) ha quedat ensamblat en aquesta plataforma. S’ha descentralitzat el procés de reutilització, fins ara, si el donant volia donar un equip l’havia de portar a entitats que reutilitzessin, enguany, és el donant qui realitza aquestes tasques fet que fa més viable la reutilització. La seva integració a les xarxes socials també facilita les tasques de difusió, tant per trobar donants com per trobar receptors.

Perquè és necessari prioritzar la reutilització per davant del reciclatge

 

Costos energètics de la producció d’alta tecnologia.

Els productes d’alta tecnologia es creen a partir de materials d’alta puresa per tal de minimitzar el desgast energètic en el seu ús. Les característiques físiques d’una substància d’alta puresa és la seva baixa entropia. L’entropia es una mesura de “l’organització”: per a tenir alts nivells d’energia fluint en un sistema amb el mínim malbaratament energètic ens cal reduir l’entropia (el desordre que generen la mescla dels materials). Si tenim una barreja heterogènia (impura) això ens generarà molta entropia i per tant un malbaratament energètic.

La darrera tecnologia del mercat requereix cada vegada més materials d’alta puresa, tant per fer-los més eficients energèticament, més petits com més ràpids. Fet que fa que cada vegada en cal invertir més energia en els processos de fabricació d’aquests materials i dispositius. Sovint pensem que aquesta millora en eficiència ens produeix un estalvi energètic a nivell global, segurament és així en el cas d’aparells com les neveres on aquestes millores són clarament justificables, però en el cas de l’alta tecnologia hi han certs dubtes. Per exemple, un xip de memòria d’un equip portàtil pot requerir més energia que el consum de tot l’equip si s’usa només 3 anys (Decker 2009).

L’escacetat de matèries primeres.

Algunes de les fonts més riques del món de coure s’estan esgotant com passa amb el petroli, els analistes estan fent prediccions del pic de la producció de coure que van des de 2015-2035. Al mateix temps, la premsa especialitzada en metalls ha començat a executar les projeccions que hi haurà un important dèficit en l’oferta mundial de la producció doncs no es pot mantenir el ritme de la creixent demanda dels grans països industrialitzats com la Xina i l’Índia. La producció de coure és també important per a la producció d’altres metalls – com l’or, plata, molibdè, seleni i tel·luri – que es produeixen com a subproductes de la refinació de coure (Mobbs 2010). Com també es preveu que hi hagin altres pics de materials rars (Bardi 2007).

En una placa base d’un equip informàtic s’amaga un tresor de substàncies rares i exòtiques: l’alumini es relativament abundant en la refrigeració/dissipadors de calor dels microprocessadors, els circuits de la placa base estan revestits d’una capa gruixuda de coure (Cu); els diferents connectors de la placa són aliatges de ferro, coure i estany, que són més conductors, sovint amb una capa d’or de galvanoplàstia per millorar la conductivitat de la connexió mecànica; els cilindres rodons negres/verds i components de plata són condensadors, fabricats amb titani (Ti), bari (Ba) i altres metalls rars; els dispositius més petits de la placa són també condensadors, quan més petits són major concentració de materials rars tenen tals com el niobi (No) o tàntal (Ta); les bobines són inductors fabricats amb filferro de coure esmaltat; la placa i la majoria dels connectors estan fets de materials laminats o resines termoplàstiques que depenen de la disponibilitat de petroli barat; els xips semiconductors estan fets de silici dopat amb elements poc comuns; el gran cercle negre al centre és la pila que acciona la memòria que conté la configuració de la BIOS quan l’ordinador està apagat – fetes de diversos materials, com el manganès, liti, plata, zinc o coure; la major part d’aquests components es fixen a la placa amb soldadures fetes d’un aliatge que conté una barreja d’estany, coure , plata, bismut, indi, zinc, antimoni i altres metalls.

Finalment, aquests dispositius es fabriquen en grans plantes de fabricació, sobretot a l’est d’Àsia, on l’ús d’electricitat prové principalment del carbó, i després s’envien a tot el món usant petroli com a combustible dels vaixells i els sistemes de distribució de mercaderies.

Les deixalles electròniques

Afortunadament, al nostre entorn és cada cop és més habitual que les persones deixin de llençar els productes electrònics a les escombraries. No fa pas tant, era habitual trobar-se al contenidor de brossa televisors, telèfons mòbils o computadors. Aquests productes, cas d’acabar en un abocador poden filtrar elements com plom, mercuri, arsènic, cadmi o beril·li al terra, contaminant el medi ambient i atemptant contra la salut dels ecosistemes i de les persones.

El procés de fabricació cada cop és més complex. Els productes estan cada vegada més integrats, de manera que els materials que porten són difícils de separar un cop hem decidit que ens volem desfer del producte. Al ser tan difícils de reciclar, no és econòmicament rentable fer-lo. Encara que els circuits digitals porten materials cars com l’or, l’argent, el platí, el pal·ladi o el coure, el més habitual és llençar-los i comprar nova matèria primera (ewasteguide).

Pocs productes, doncs, es reciclen realment. Els materials a extreure poden tenir un bon preu, però n’hi ha molt poc: es calcula que a un computador, un 7% del seu pes és coure, però la concentració d’argent és d’un 0,02% del seu pes, mentre que la concentració d’or o pal·ladi és inferior al 0.001% (Greenpeace). El cost d’extreure’l a un país ric no compensa, doncs el sou dels treballadors i el cost de fer el reciclatge de manera segura supera els beneficis.

Una altra solució són els abocadors i la incineració. Però inclús els millors abocadors no poden impedir que es filtrin elements pesats, que poden contaminar el terra i l’aigua de la seva àrea d’influència. Igualment, la incineració és un problema: el coure és un del catalitzadors més importants per la formació de dioxines, i els circuïts digitals contenen plàstics i retardadors de flama per aïllar elements i impedir que la calor de l’ús pugui cremar el producte. Aquests plàstics i retardadors són els responsables d’algunes de les dioxines més tòxiques, i per tant cremar aquests productes té un fort impacte en la contaminació de l’aire. Així doncs, alguns governs separen les parts menys contaminants i les incineren, però queda una part per eliminar.

Aquí és on sorgeix un dels principals problemes de l’e-waste (deixalles electròniques): molts països rics es limiten a exportar les seves deixalles a països pobres. El problema és prou greu perquè el 1989 es signés el Conveni de Basilea, per regular el moviment transnacional d’escombraries perilloses, i perquè el 1994 s’adoptés la prohibició de l’exportació de tot tipus d’escombraries perilloses de països de l’OCDE a països de fora l’OCDE per qualsevol raó, incloent per reciclatge. Dels 30 països de l’OCDE només els EUA no han ratificat el Conveni, tot i que països com Canada, Austràlia, Corea del Sud i el Japó, malgrat ser membres del Conveni no estan d’acord amb aquesta prohibició i sovint han recolzat els EUA en les seves protestes per la prohibició.

I què fan els receptors de l’e-waste? Un exemple paradigmàtic es troba a l’àrea de Guiyu, a la Xina. Des del 1995, aquesta comunitat rural, pobre i amb una economia basada en el cultiu d’arròs ha evolucionat fins convertir-se un centre de processament d’e-waste. A aquesta àrea arriben centenars de tones de residus, que es tracten sense cap mena de protecció per la gent: s’obren cartutxos de toner sense màscares ni robes especials, traspassant el contingut a galledes amb un pinzell o les pròpies mans; els circuits integrats s’extreuen amb ajut de soldadors, novament sense més protecció que un ventilador per allunyar els fums tòxics (cancerigens) dels treballadors, normalment dones i nens; part dels circuits extrets passen per processos químics i per cremació per extreure els metalls valuosos; aquest processos es fan a la vora del riu, de manera que es contamina l’aire i l’aigua (de fet, fa anys que la regió utilitza aigua importada de Ninjing, situada a 30 km, i que es porta cada dia en contenidors arrossegats per tractors); allò que no s’ha cremat o que ja no té materials valuosos, simplement s’amuntega en piles que poc a poc van vessant el seu contingut tòxic al terra i les aigües: mostres preses l’any 2002 mostraven nivells de plom 190 vegades superior al recomanat per l’Organització Mundial de la Salut com a límit superior en aigües potables, i als sediments del riu s’ha trobat una concentració de plom 212 vegades superior al límit que d’acord amb la llei holandesa faria que es considerés un riu contaminat. Actualment, la Xina ha prohibit la importació d’e-waste, però es continuen rebent entre 1 i 2 milions de tones de residus l’any de manera il·legal, i s’espera un increment entre el 5 i el 10% anual (enllaç).

La història de Guiyu no és única: es repeteix a Karachi (Pakistan), Nova Delhi (l´Índia) o a Accra (Ghana). El pitjor és que aquests treballadors no són conscients de les conseqüències que aquesta feina té per la seva salut i la dels altres habitants d’aquestes regions. A més, la contaminació de l’aire i les aigües impedeixen que els pocs que volien continuar vivint de l’agricultura hagin hagut de renunciar.

La obsolescència programada

Hi ha una llei famosa al món de la informàtica: la llei de Moore. El 1965, un dels fundadors d’Intel, en Gordon E. Moore, va observar que el nombre de transistors que es podien integrar en un circuit integrat es duplicava aproximadament cada dos anys. De fet, no cal aplicar-la a transistors i circuits: s’ha observat que el nivell d’integració dels productes d’Alta Tecnologia (AT) es duplica cada dos anys, el que inclou la capacitat del disc dur, de memòria d’ordinador o inclús el nombre de pixels d’una càmera fotogràfica.

El problema és que aquesta llei ha deixat de ser una observació per convertir-se en un objectiu per molts fabricants. Per mantenir aquesta cursa d’oferir més memòria, discos més grans, mòbils amb més possibilitats, els fabricants inverteixen cada cop més diners en I+D, i el procés de fabricació és cada cop més car.

Com es poden mantenir doncs els preus, si cada cop és més car oferir alguna cosa nova? La resposta és la venda massiva de productes i l’abaratiment dels costos de producció (economia d’escala). Un cop desenvolupat el producte i creada la línia de producció, quants més productes es venguin i més barats sigui fer-los, més beneficis se’n trauran. Per tant, per preservar el retorn del I+D cal inculcar la tendència de renovació continuada dels productes d’AT.

Un exemple de producte que l’usuari canvia força sovint és el telèfon mòbil. Els mòbils no estan dissenyats per durar, i en un breu plaç de temps son descatalogats i no hi ha servei tècnic o material per arreglar-los. Un exemple son les bateries de telèfons mòbils: la majoria són el que s’anomenen “propietàries”, és a dir, que només serveixen per una marca (i no tots els models de la marca) de telèfon. Les bateries tenen, en general, una vida útil inferior a la dels mòbils de manera que quan una bateria falla, si el model de telèfon ha estat descatalogat és impossible (o molt car) comprar-ne una bateria nova i cal renovar l’aparell al complert, encara que l’usuari continuaria amb el mateix aparell si d’ell depengués.
Un altre exemple és la relació entre les necessitats de software i hardware als computadors. La vida mitjana dels equips informàtics s’ha reduït de 6 anys el 1977 a dos anys el 2005. En particular, perquè els fabricants de software trauen nous productes al mercat que requereixen un hardware més potent (un processador més potent, més memòria, una targeta gràfica amb més funcionalitats). Això ens obliga a canviar d’ordinador, però allò que ofereix el nou programa sol ser poca cosa respecte a la versió anterior, i molt sovint es podria fer de manera que no requerís més hardware.
Com aquestes, hi ha moltes estratègies per fer que comprem nous productes d’alta tecnologia i, com hem vist, cada nou producte que comprem (i cada un del que ens desfem) té un alt cost social i mediambiental. Cal que ens plantegem si volem entrar en aquesta dinàmica establerta o si volem renunciar a utilitzar el maquinari de curta durada.

Etiquetado , ,