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Discarded Ontologies

http://www.materialworldblog.com/2013/06/discarded-ontologies/?fb_source=pubv1

Discarded ontologies

Blanca Callén Lancaster University,

Behind the images and narratives of progress, effectiveness and innovation of electronics that make us believe in dematerialized technology without consequences (Gabrys, 2011:57), there is something dirty and ‘forgettable’ (Hird, forthcoming). That is electronic waste (e-waste).

Over the past November and December, I followed a group of informal waste pickers in Barcelona to study how they re-materialize and re-purpose discarded computers. What I found is that e-waste is not merely about dirtiness and forgettable materials. It is also about innovative everyday practices that compete to establish and negotiate different ontologies of value and functionality as waste moves across different legal regimes.

A common European Directive, the Waste Electrical and Electronic Equipment Directive (WEEE), currently regulates the Spanish system of e-waste management.  As a legal tool, the WEEE defines a new scenario where agents are more interconnected with their (contaminating) activities and responsibilities. Institutionally, the circuit of e-waste management lies on the so-called Extended Producer Responsibility (EPR). This means that, at least theoretically, producers are responsible for the collection, treatment, evaluation, and, if applicable, elimination of waste related to their products. However, as Queiruga et al. (2012) argue, this is not what actually happens. In practice, fines and responsibilities are divorced, and the ‘polluter pays’ principle’s core is corrupted.

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El comercio de la basura 2.0 en Ghana y sus consecuencias

http://www.unitedexplanations.org/2013/07/24/basura-ghana/

El comercio de la basura 2.0 en Ghana y sus consecuencias

Posted on 24/07/2013 By Antonella Perini

El comercio de la basura 2.0 en Ghana y sus consecuencias

Sumado a los avances tecnológicos que crean nuevas necesidades en el consumidor, las empresas productoras de ordenadores, teléfonos móviles y electrodomésticos, han fomentado la práctica empresarial que conocemos como obsolescencia programada. Esto es, la reducción deliberada de la vida de un producto para incrementar su consumo.

Agbogbloshie, el barrio vertedero digital

Ahora bien, ¿qué se hace con los productos obsoletos? El último eslabón de la cadena se encuentra en un punto geográfico lejano de donde el mayor número de consumidores de productos tecnológicos y electrodomésticos se encuentra: en Agbogbloshie, el barrio vertedero digital ubicado en los suburbios de Accra (Ghana), a orillas del lago Cole. Los productos llegan al puerto de Tema, el mayor puerto de importación de Ghana, a través de barcos cargados de contenedores, procedentes de Europa y Estados Unidos. Si bien por la Convección de Basilea está prohibido enviar residuos de este tipo al extranjero, los productos suelen llegar a Ghana como productos de segunda mano o donaciones. No obstante, sólo alrededor del 20% pueden continuar siendo usados o se reparados. El restante 80% termina en vertederos de todo el país. Se estima que son al menos 400 por mes los contenedores que entran al puerto de Tema. Sin embargo, gracias a la mayor información sobre el medio ambiente que se tiene en Ghana, el número de contenedores ha disminuido.

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Basura electrónica: un negocio desperdiciado en Latinoamérica

http://pulsosocial.com/2013/01/14/basura-electronica-un-negocio-desperdiciado-en-latinoamerica/

Jan 14, 2013

Existe un redituable mercado en la reutilización de los residuos de materiales electrónicos que no está siendo aprovechado en Latinoamérica: sólo el 10% del oro, plata y cobre de la basura electrónica es reciclado teniendo en cuenta que el 90% de un aparato electrónico es reciclable.

Los motivos son variados. Por un lado, una estructura de reciclaje aún informal a la que se le destinan muy pocos recursos y por otro,  la falta de acuerdo entre gobiernos y empresas acerca de la necesidad de una ley que regule el manejo de éste tipo de desechos.

Cuando hablamos de desechos, nos referimos a desechos electrónicos de teléfonos celulares, baterías, computadoras y todo tipo de aparatos que contengan oro, plata, cobre y otros minerales. El re-aprovechmiento de los minerales no sólo sería ecológico sino que generaría un mercado de grandes proporciones.

Según los datos de la Unesco, en América Latina y el Caribe ya se acumulan más de 800 mil toneladas de desechos informáticos.

Las cifras más certeras son las que difunde la Plataforma Regional de Residuos Electrónicos en Latinoamérica y el Caribe (Relac), e indican que los latinoamericanos tiran entre 2,4 y 4,2 kg de basura del año. Sin embargo, siendo que las cifras son de 2010, los especialistas estiman que la cifra podría haberse duplicado en los dos últimos años; el problema continúa siendo la falta de números oficiales al respecto.

Puntualmente en Argentina, Greenpeace comunicó que durante 2012 se desecharon 10 millones de teléfonos móviles, que contienen 12,5 millones de dólares en oro, 1,8 millones en plata y 664.000 en cobre.

De acuerdo con estimaciones del grupo ecologista, si el país hubiera reciclado los 10 millones de teléfonos celulares que fueron descartados en 2011, habría obtenido casi US$12,5 millones en oro, US$1,8 millones en plata y US$664.000 en cobre, un número para nada despreciable.

Negocio con obstáculos

En Estados Unidos y Europa la legislación que obliga a los fabricantes a ocuparse de los deshechos que ellos crearon, dado que la logística es fundamentalmente el problema con la gestión de la basura electrónica.

El negocio puede ser muy redituable con la salvedad que el productor debe encargarse de transportar los desechos hasta la empresa de reciclado, cuestión que también encarecería los costos de las primeras y que son el principal motivo por el que no quieren hacerse cargo de su traslado.

Organizaciones protectoras del medio ambiente y empresas de reciclado pugnan por una ley que fuerce a los fabricantes a ocuparse de recolectar los aparatos que producen, el nudo del problema de la basura tech.

¿Cuál es la situación en la región? Muy pobre. En Argentina un proyecto de “Ley de Basura Electrónica”, impulsado por organizaciones ambientalistas recibió media sanción del Senado en 2010, pero perdió estado parlamentario a fines de 2012 y por el momento no avanza.

En Colombia, el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible anunció en 2012 que 41 empresas ( 45% del mercado de empresas tecnológicas) conformaron el “sistema de recolección selectiva y gestión ambiental de residuos de computadores y/o periféricos” de Colombia. Bajo el nombre de EcoCómputo centraliza la gestión de de recolección, transporte, almacenamiento, tratamiento y aprovechamiento de este tipo de residuos.

Por su lado, si bien en Costa Rica durante 2010 promulgó la Ley para la Gestión Integral de Residuos, su aplicación concreta sufre obstáculos como la “cuota” de reciclado que debe cumplirse cada año, una cifra sobre la que la industria local tecnológica no se pone de acuerdo.

Brasil creó por lo menos 12 programas relevantes de separación de materiales en las ciudades de Curitiba, San Pablo, Porto Alegre, Santos, Sao José dos Campos y San Sebastiáo.

Finalmente, en Chile,  el proyecto REP Chile (Responsabilidad Extendida del Productor) diferenciará normas entre grandes y medianas empresas para fomentar el reciclaje de una manera justa, que se ajuste a los costos de producción y el tamaño de las compañías.

Clarisa Herrera

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Más del 70% de los residuos electrónicos se trata de forma incontrolada

http://www.agenciasinc.es/Noticias/Mas-del-70-de-los-residuos-electronicos-se-trata-de-forma-incontrolada

 

Residuos electrónicos al margen del sistema

Más del 70% de los residuos electrónicos se trata de forma incontrolada

Casi tres cuartas partes de los electrodomésticos desechados en España se procesan al margen de los Sistemas Integrados de Gestión (SIG). Un estudio de la Universidad de Salamanca denuncia que muchos fabricantes no están registrados en el sistema de gestión de residuos establecido y se evaden de pagar.

El trabajo analiza la evolución y las etapas de desarrollo del tratamiento de este tipo de residuos. Imagen: Curtis Palmer
Imagen: Curtis Palmer

El trabajo analiza la evolución y las etapas de desarrollo del tratamiento de este tipo de residuos.

SINC | 03 septiembre 2012 09:53

Según la directiva europea sobre residuos de aparatos eléctricos y electrónicos, los fabricantes de estos aparatos deben reciclar los residuos que genera su actividad, hasta alcanzar una cuota de 4 kg por habitante y año. Sin embargo, en España la mayoría de los aparatos fuera de uso son gestionados mediante sistemas no autorizados. Así lo revela un estudio de investigadores de la Universidad de Salamanca que publica el Journal of cleaner production.

“Se estima que solo están registrados 1.000 productores de unos 10.000 existentes en España. Esto implicaría una evasión de, por lo menos, 15 millones de euros”, dice a SINC Dolores Queiruga, actual investigadora del departamento de Economía y Empresa de la Universidad de la Rioja.

En 2010, los españoles generaron 652 millones de kilogramos, es decir, 13,86 kg por persona, de los que únicamente 2,55 kg se recogieron y procesaron correctamente a través de los ‘sistemas integrados de gestión’ (SIG). Este es el método colectivo que los fabricantes pueden utilizar para gestionar los residuos, además de poder hacerlo a título individual.

En España existen nueve SIG, un conjunto de fundaciones que reúnen a empresas del sector de la electrónica: Ecolec, Ecotic, Ecolum, Ambilamp, Eco-RAEEs, Ecoasimelec, ERP, Tragamóvil y Ecofimatica.

El trabajo analiza la evolución y las etapas de desarrollo del tratamiento de este tipo de residuos desde los primeros borradores de la directiva europea que regula la gestión de los deshechos electrónicos, hasta la actualidad.

En el caso de los grandes electrodomésticos, por ejemplo, se estima que más del 70% de congeladores y frigoríficos, y el mismo porcentaje de televisores y de monitores, se recogieron y se trataron de forma incontrolada aprovechando que la legislación no lo prohíbe.

“El problema es que muchos fabricantes no están incluidos en el registro oficial del Ministerio de Industria para gestionar los residuos electrónicos (REI-RAEE) y esto dificulta su control”, dice Queiruga.

La investigación revela que el sistema de gestión de residuos español posee algunos puntos débiles. Según el estudio, los productores registrados que cumplen el marco legal se ven perjudicados económicamente respecto a los fabricantes que no se hacen cargo del gasto del reciclaje. Los autores también denuncian el retraso en el desarrollo de políticas públicas por parte de algunas Comunidades Autónomas.

La necesidad de un líder

Cuando la Unión Europea redactó el primer borrador de la directiva, España fue capaz de reunir a los agentes interesados para que cerraran acuerdos colectivos sobre el reciclaje de los RAEE. Sin embargo, hubo diferencias entre las comunidades autónomas para sacar adelante proyectos piloto. Los precursores fueron Cataluña y el País Vasco.

El estudio destaca la importancia de “un agente pionero para establecer el modelo a seguir por los demás”, como la empresa Indumental Recycling. “Su tradición, experiencia y apoyo a proyectos pilotos, representó un gran impulso para el desarrollo del sistema de gestión de residuos”, añade la investigación.

“Con los primeros borradores de la Directiva Europea, los productores se dieron cuenta de que tenían que responsabilizarse de los residuos de sus productos y todos los agentes económicos comenzaron a plantearse cuál podía ser la forma más adecuada de gestionarlos”, dice a SINC Queiruga.

Según Queiruga, “las cuotas de reciclaje tampoco reducen la cantidad de aparatos que se desechan”. Sobre las posibilidades para reducir el número de aparatos que se desechan cada año, la experta considera que es importante alargar la vida útil del producto mediante la reparación de aparatos y la concienciación de los ciudadanos. La experta también destaca la importancia de su reutilización para que tarden más tiempo en convertirse en residuo.

A pesar de todo, la investigación señala que el sistema de gestión de residuos de España podría servir de ejemplo para otros países que comienzan ahora. El trabajo concluye que la experiencia española puede ser un referente para países como Reino Unido, Estados Unidos y China, donde la mayoría de los RAEE se devuelven al productor, o se gestionan a través de programas de voluntariado y otros canales informales.

Referencia bibliográfica:

Queiruga, D.; González Benito, J.; Lannelongue, G. “Evolution of the electronic waste management system in Spain”. Journal of cleaner production 24: 56-65, 26 de noviembre de 2011. DOI: 10.1016/j.jclepro.2011.11.043

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Desafío al chip: Derechos laborales y justicia ambiental en la industria electrónica mundial

basu

vía Desafío al chip: Derechos laborales y justicia ambiental en la industria electrónica mundial | Asociación para el Progreso de las Comunicaciones.

By APCNoticias

 

GOA, INDIA, 29 January 2007

 

Si usted cree en el poder de la tecnología, no se puede perder
este libro: “Challenging The Chip” (Desafío al chip). Se trata de un trabajo sobre
derechos laborales y justicia ambiental en la industria mundial de la
electrónica, publicado en 2006.

 


Recién salido del horno de la Temple University Press, en Filadelfia, este
libro de 357 páginas se divide en tres partes que analizan la industria electrónica
mundial, la justicia ambiental y los derechos laborales; y la basura
electrónica y la responsabilidad de los fabricantes.

 

La ambientalista Sandra Steingraber, autora del libro, ha dicho que se trata de
“una lectura esencial para cualquiera que tenga un teléfono celular o un
computador” y que “los aparatos digitales que poseemos no solo nos conectan con
la información mundial, sino también con la contaminación y la injusticia del
mundo”.

 

Los tres editores del libro han declarado que “tiene dos marcos geográficos de
referencia” – los alrededores de San José, California (o Silicon Valley), y
“partes del mundo que están cada vez más integradas a las redes mundiales de
producción, consumo y desecho de productos electrónicos”.

 

Detrás de
esta triste historia, todavía queda algo por entender

 

Hay problemas de contaminación debido a la fabricación de alta tecnología (que
sufren los/as trabajadores/as, el aire, la tierra y el agua) en todas partes –
Silicon Valley en Estados Unidos, Silicon Glen en Escocia, Silicon Island en
Tailandia y Silicon Paddy en China. Y hay grandes contrastes entre la realidad
de los/as empresarios/as y altos ejecutivos que ganan “salarios
multimillonarios en dólares”, y los/as trabajadores/as a menudo explotados y
viviendo hacinados en lugares comunitarios.

 

El tema de la basura electrónica se analiza en el contexto del comercio -o su
vertimiento- de Norte a Sur. “Pero a medida que países como India y China se
modernizan progresivamente, sus propias industrias y sus consumidores/as
también contribuyen a generar problemas”, sostienen los editores del libro.

 

El libro toca, entre otros temas, el de los trabajadores/as de la industria
electrónica “made in China”, la responsabilidad social de las empresas del
sector de la electrónica en Tailandia, los/as trabajadores de la industria
electrónica de India, los/as de las plantas semiconductoras [1] de Europa
central y oriental (Bielorrusia, Eslovaquia, Polonia,  República Checa, Rumania y Rusia), la
Coalición contra los tóxicos de Silicon Valley y las luchas de los/as
trabajadores/as, el parque científico Hsinchu de Taiwan, la contaminación de la
alta tecnología en Japón y la basura electrónica en Delhi.

 

[|] Un semiconductor es una
sustancia química fundamental para la manufactura de productos electrónicos.

 

Otros temas que tocan los/as editores/as son la degradación ambiental, los
accidentes de trabajo y la “extendida ignorancia” acerca de “las huellas
ecológicas y de salud que deja la industria electrónica mundial”, las leyes
sobre la responsabilidad de los fabricantes en Suecia y Japón, y el comercio de
basura electrónica, entre otros temas.

 

Leyes para regular la responsabilidad de las empresas

 

La legislación que amplía la responsabilidad de los fabricantes está teniendo
un fuerte impacto en Suecia y Japón.

 

La profesora
asistente de la Universidad de Lund (Suecia), Naoko Tojo, explicó que hay un
“puñado de estudios” que parece indicar que la ampliación de la responsabilidad
de los fabricantes promueve un cambio en el diseño de los productos. Pero los
estudios empíricos sobre la eficacia de estos programas en cuanto a generar
“cambios en las estrategia productivas muestran que la misma es limitada.

 

Tojo compara
la legislación de Japón y la de Suecia, que difieren en cuanto a quién se le
atribuye la responsabilidad de la recolección y el reciclado. La Ley japonesa
de reciclado de aparatos electrodomésticos específicos, vigente desde 2001,
cubre cuatro grandes categorías de electrodomésticos (televisores de tubos de
rayos catódicos, refrigeradores y congeladores de frío seco, aire acondicionado
y lavarropas). En Suecia, la Directiva sobre desechos de equipos eléctricos y
electrónicos cubre todo menos refrigeradores, congeladores de frío seco y
dispensadores automáticos.

 

En el libro
Challenging The Chip, Naoko Tojo dice también que: “la legislación sobre
ampliación de la responsabilidad de los fabricantes también ha significado un
gran incentivo para que los fabricantes se dediquen a diseñar el “final del
ciclo de vida” de sus productos…”  

 

Cuando reciclar es contraproducente

 

El problema se extiende más allá de América del Norte. Varias zonas de Delhi,
la capital de India, se dedican a desarmar computadores, tubos de rayos
catódicosy artículos electrónicos. También al comercio y recarga de tubos de
rayos catódicos, recuperación de plomo, reciclado de mother-boards,
recuperación de vidrio e, incluso, de oro. El reciclado de basura electrónica
que se hace en Delhi es clandestino y el ritmo de trabajo es de 12 horas
diarias y siete días por semana. Quienes se dedican a este trabajo ignoran el
impacto de lo que hacen y se exponen a diario a metales pesados y tóxicos, y a
cosas peores.

 

Tengamos en cuenta estas cifras:
cerca de 80% de la basura electrónica que se recolecta en América del Norte
para su “reciclaje” termina en realidad, y de manera bastante legal, a
operaciones de reciclado altamente contaminantes en Asia.

 

El “secreto sucio” de la alta tecnología es simplemente que existen peligros
desconocidos en nuestros equipos electrónicos y que la industria electrónica
tiene una estratagema para evitar la responsabilidad y los verdaderos costos
que implica el uso de materiales riesgosos, además de la escasa consideración
que se le otorga al fin del ciclo de vida útil.

 

Los/as editores/as de Challenging The Chip declaran que “la mayoría de los
consumidores están deseosos de tener los últimos computadores, televisores,
teléfonos celulares, iPods y juegos electrónicos, pero muy pocos se dan cuenta
de la relación de dichos objetos con el trabajo de mujeres del mundo en
desarrollo, que cobran centavos por su labor”.

 

Activismo que desafía al chip que hay detrás del libro

 

Mucha gente se está organizando en todo el mundo para hacerse oír y aumentar la
conciencia sobre lo que sucede cuando se adquiere una pieza electrónica.

 

“Del iPod
al iDesecho: basura tóxica en su bolsillo”, decía un afiche gigante en la
última reunión MacWorld que se hizo en San Francisco para protestar contra la
contribución de la marca Apple de computadores a la rápida acumulación de
basura electrónica.

 

Microsoft, gigante
de la fabricación de software que nueve de cada 10 usuarios de computadores
consideran como opción única, también fue puesta en la mira. Los/as activistas denunciaron
el papel que tuvo la mega firma “en la aceleración del proceso de obsolescencia
de los productos electrónicos” al acumular basura electrónica frente a su sede,
en 1999.

 

La campaña Computer
Take Back (devolver los computadores) fue lanzada a principios de 2001 por
defensores de la salud ambiental y activistas por la reducción de la basura
electrónica de Estados Unidos y Canadá. Su objetivo era lograr que las empresas
se hicieran responsables de las consecuencias del ciclo de vida de sus
productos. En el sitio web de la campaña hay una nota sobre las acciones que se
llevaron a cabo contra los fabricantes de los computadores Dell.

 

En noviembre
de 2006, el proyecto PC Global, de la organización no gubernamental WEED, de
Berlín, organizó una presentación y un taller sobre “Centros de explotación
fabricantes de alta tecnología en China”. Dos activistas de Hong Kong fueron a
Alemania para debatir sobre las nuevas estructuras de trabajo y de organización
en las fábricas del mundo. Los activistas de PC Global explicaron que
utilizaron Challenging The Chip para llevar a cabo su iniciativa y que sigue
siendo su libro de referencia.

 

El libro tiene algunos anexos muy útiles – uno sobre principios de justicia
ambiental, otro sobre los principios de silicon en cuanto a la fabricación
social y ambientalmente responsable de productos electrónicos. El tercer anexo
ofrece una “muestra de resoluciones para accionistas”, basado en ideas de la campaña
Computer Take Back y el compromiso de los/as recicladores de productos
electrónicos de realizar una verdadera administración.

 

En la literatura sobre las TI y la ciber-revolución, sólo una porción
pequeña se ocupa del tema de los peligros y accidentes. Una búsqueda en
internet serviría para comprobarlo. Entre las excepciones está el libro,
publicado en 2003, Computers and the Environment: Understanding and Managing
their Impacts -Eco-Efficiency in Industry and Science (Computadores y Ambiente:
comprender y manejar los impactos – Ecoeficiencia en la industria y la
ciencia), de R. Kuehr y Eric Williams. Y es inevitable recordar un libro sobre
los desechos peligrosos del sudeste asiático cuando la electrónica aún se
consideraba una industria “limpia”.


Foto: Frederick Noronha

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